martes, 21 de marzo de 2017

La Sociedad Yatrogénica

Yatrogenia y pornocracia.
La yatrogenia que inunda nuestras vidas.


Yatrogenia (o iatrogenia) es un término que se emplea en el ámbito de la medicina, cuando lo que parecía ser un remedio genera efectos secundarios iguales o peores que lo que se pretendía curar. Sin embargo, el término puede aplicarse en otros contextos.

El autor de referencia es Ivan Illich, aunque recientemente han ido desarrollándose pensamientos muy en la linea que él dejó indicada.

La yatrogenia, los efectos indeseables que se derivan de aplicar una solución, es algo muy frecuente, más de lo que nos pensamos. Si nos ceñimos al ámbito médico, tecleen ustedes en los buscadores de internet el término "muerte por yatrogenia". 

Como decía, se produce yatrogenia en muchos otros campos de la actividad humana.
El dicho castellano "pan para hoy y hambre para mañana" se ajusta a esta idea. Es decir, cuando una solución parece resolver un problema en el corto plazo, pero genera tantos o más inconvenientes a la larga. Incluso en política, cuando un mandatario se equivoca o es deshonesto y deja el desaguisado a su sucesor en el cargo, el cual, por otro lado, tampoco se responsabilizará.

Percibimos yatrogenia en economía, por poner otro ejemplo. Así, las medidas económicas para paliar una cierta problemática pueden generar a la larga mayores inconvenientes. O si lo prefieren: lo que ayer fue la solución para los miembros de una generación puede conllevar que las generaciones del futuro se encuentren con que el problema que vivirán es un derivado de lo que en un pasado parecía ser una solución.

La yatrogenia es la consecuencia del cortoplacismo. Es decir, aplicar una solución que parece funcionar provoca que el problema mute hacia una forma más compleja y difícil de manejar. 

La yatrogenia sería una forma de chapuza.

Fuera (y dentro) del contexto de lo médico, encontramos consecuencias yatrogénicas en todo tipo de actividades humanas, como aquellas que se refieren a productos tangibles -dietas milagro, por poner un ejemplo; o los detritus que genera el uso de productos derivados del petróleo-, o como aquellas cuyo producto es un intangible -management, terapias de todo tipo y para todo tipo de cosas-. En el mundo de la electrónica y de la informática, también: el solucionismo genera yatrogenia. La solución de hoy genera toxicidad para el mañana.

Si observamos, la mayoría de profesiones incluyen aspectos solucionistas que convienen más a quienes las venden que a quienes las compran. Podríamos llamarlo así: solucionismo yatrogénico.

Un detalle interesante es que los pontificadores del solucionismo yatrogénico son, por lo general, febriles entusiastas. Ello puede dar lugar a que el entusiasmo se contagie al comprador. Como es de imaginar, el entusiasmo dará lugar a decepción. El solucionismo sería una forma de religión.

Nos podríamos preguntar si llegará algún día en que las soluciones sean auténticas, honestas y lo suficientemente sólidas como para que sus efectos colaterales no sean peores que el problema que se pretendía subsanar. Está claro que el solucionismo da lugar a profesiones y puestos de trabajo. ¿Quién querrá proponer soluciones verdaderas y difíciles de vender, cuando lo llamativamente útil se vende más fácilmente (aunque genere yatrogenia)?

El otro detalle es que cuantas soluciones parece brindarnos el sistema social, con mayor impaciencia y cortoplacismo actuamos todos. Tener la solución al alcance nos hace más intolerantes, impacientes y ciegos.

El solucionismo invade muchos ámbitos de nuestras vidas. A parte de los recetarios solucionistas relativos a la salud, el mercado, y más aún con la eclosión de internet, nos ofrece multitud de productos, tanto tangibles como intangibles. El solucionismo tecnológico, una promesa que asegura facilitarnos las cosas, cuando en realidad a lo que nos lleva es a ser más dependientes de prótesis, soluciones cortoplacistas y basuras de plástico.

Aprovechando que estamos en este punto, diré que que desde los años 90 se han puesto en marcha una forma pornográfica de solucionismo: la pornografía propiamente dicha, que hace que personas, a las cuales ni se les habría ocurrido anteriormente, se dediquen ahora a ello. El otro punto, también muy ligado a internet, es la eclosión de los traders y de los especuladores on line. En fin, formas perversas de especulación inmediata.

El solucionismo genera mucha especulación, además de yatrogenia. La especulación a la que me refiero es la elucubración surgida por tanta solución aparente. Promesas fáciles que luego acaban en decepción y con efectos colaterales que no preveíamos.

La especulación a la que me refiero es la elucubración surgida de tantas posibilidades de solución. A las personas nos puede parecer que la vida nos pone fácil la disponibilidad de ciertos servicios, oportunidades y posibilidades que quizá son más aparentes que verdaderamente eficientes y satisfactorias. Sin embargo, lo que vemos es la chapuza continua. Los medios de comunicación han bajado de calidad y son cada vez menos creíbles. Vivimos en la era de la posverdad, en donde las cosas parece que existan debido a que alguien con poder le conviene que así nos lo parezca.

Para quienes sigan las lecturas astrológicas publicadas en este blog, les diré que Quirón está más relacionado con el solucionismo terapéutico. Y Pholo, un asteroide descubierto en 1992, guarda más relación con los negocios y promesas que surgen a partir de la existencia de internet y de la proliferación del uso de la informática y de la telefonía móvil.
Ambos son muy especulativos, pues los dos trafican con creencias, ilusiones e inquietudes que necesitan de un bálsamo. Esta necesidad de bálsamo genera muchos negocios, profesiones y puestos de trabajo.

Siendo el solucionismo tan importante en nuestro mundo, ¿quién querrá proponer soluciones de verdad, cuando con las mentiras se gana tanto dinero?

jueves, 9 de marzo de 2017

Viscum Album y el grado 19 de Sagitario

Viscum Album y el grado 19 de Sagitario.
Reconocimiento y honra de lo esencial.

La materia primera en la que se basa este medicamento es el muérdago, que contiene elementos muy interesantes para tratar y prevenir el cáncer. Podríamos, pues, decir que Viscum Album se refiere a una persona con una mente muy proliferativa, a la que le puede costar definir objetivos vitales. Ello quiere decir que tanto puede poner la atención en lo esencial de sí misma (o en lo esencial de lo que observa y percibe) o dedicarse a malgastar su energía mental sobre elementos accesorios sobre los que no puede ejercer ningún control. Lo más normal es que ocurra lo segundo y, muy de vez en cuando, lo primero. Es decir, la persona simbolizada por Viscum Album se pierde en los alrededores de la existencia, dejando que lo esencial se quede sin honrar o sin cultivar, todo y que puede ser muy consciente de este conflicto. Por ello, una de las quejas que esta persona se hace, y con razón, es la dispersión. Es como si se tratara de alguien que sabe lo que le iría bien hacer, pero que no es capaz de reunir la energía y aplicarla en una dirección determinada. La persona sabe pero no es capaz de hacer.

Por decirlo de algún modo, la persona simbolizada por Viscum Album, al igual que su mente, lleva en si propósitos nobles que quedan desatendidos por dejarse llevar por corrientes emocionales que impiden fijar la actitud adecuada. Por decirlo de algún modo, la persona se desarticula con facilidad debido a emociones que no puede controlar; se deja aturdir por detalles que le llevan a perder su fuerza y su concentración. Estos detalles suelen ir desde emociones antiguas relacionadas con duelos, pérdidas o agravios. Puede haber, incluso, envidia sobre lo que otros viven, tienen, sienten, experimentan o son. O bien, sobre aspectos de la vida cotidiana a los que se les da una gran importancia sin que la tengan por sí mismos.

Así, pues, el carácter de la persona que se corresponde con Viscum Album se ramifica fácilmente,  como el muérdago, hasta llegar a perder de vista la raíz y el tronco de sus propósitos. A menudo podemos verla ejerciendo la crítica (a sí misma, a los demás, a la sociedad) sobre comportamientos y formas de ser que no van a cambiar. Hay un inconformismo de fondo que no tiene solución ni proyección positiva posible. Por otro lado, deposita su atención sobre los aspectos defectuosos o insatisfactorios de la vida, descuidando o pasando por alto lo que hace posible la plenitud. Más valdría, pues, ser compasivo en lugar de crítico. De lo contrario, las malas hierbas del carácter –cáncer, tumores, tumores de la mente- tapan lo noble hasta eclipsarlo.

Podríamos decir que el trabajo existencial relacionado con Viscum Album gira en torno a priorizar la atención sobre la pureza de propósitos, más que a dejarse llevar por emociones contradictorias o críticas, aunque sean mudas. Es decir, si la crítica es muy sonora, los propósitos nobles enmudecen. En cambio, si uno es capaz de trascender la tendencia a renegar de la realidad puede poner su energía en centrar y fijar la actitud.

Con Viscum Album podemos percibir tanto al noble como al corrupto (al que se deja corromper por los vicios de una percepción equivocada o deformada). A veces, ambos pueden coexistir en una misma persona, dando lugar a actitudes contradictorias y chocantes. Así, por ejemplo, es posible anhelar el amor puro y al mismo tiempo estar criticando o regañando a la persona a la que se ama (o aquello a lo que se ama), como si amar no comportara ser compasivo.

Durante los días en los que he estado haciendo las tomas de Viscum Album noté una agudización en la percepción del dolor. También, de las molestias que el malestar causa en el cuerpo y en la psique. Deduzco de ello que las tomas de Viscum Album pueden ayudar a las personas que no acaban de definir qué es lo que les molesta o les duele. Es decir, Viscum Album puede ayudar a concretar, a percibir y a actuar en consecuencia.

El grado 19 de Sagitario.

La resonancia de Viscum Album recae sobre el grado 19 de Sagitario. Este grado refiere a una pluralidad de aspectos ocultos de la conducta humana. En concreto, uno de ellos está relacionado con la sexualidad, una forma idealizada y utópica referida a la unión sexual. Por tanto, estamos hablando de un anhelo que tiene algo que es imposible de satisfacer. O, dicho de otro modo, por confundir lo posible con lo imposible se anhela lo que no corresponde y lo que corresponde acaba por despreciarse. De algún modo, la persona puede experimentar sentimientos muy puros por personas en circunstancias que no acompañan, lo cual alimenta el bucle de la idealización, con lo cual la frustración acaba ocupando un lugar protagonista en la vida.


Se podría decir que el propósito oculto relacionado con el grado 19 de Sagitario gira en torno a la investigación interior, una cualidad que requiere más de un espíritu contemplativo que de una actitud escrutadora, reivindicativa o crítica. Es, más bien, un grado de ascesis, de elevación, de trascendencia. Desde esta ascesis es posible aceptar lo noble y lo corruptible, sin ensalzar lo uno o rechazar lo otro, hasta llegar a vivir en paz con ello, aceptando que de la vida lo último que debería esperarse de ella es satisfacción.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Digitalis Purpurea y el grado 4 de Cáncer

Digitalis Purpurea y el grado 4 de Cáncer. 
Acerca del parasitismo emocional.

La persona que encaja con el perfil de Digitalis Purpurea es alguien que pierde la percepción de sus límites diluyéndose en el anhelo de amor y armonía. O dicho de otro modo: renuncia a sí misma por algo que cree mayor que ella. Por otro lado, suele implicar su compromiso personal con el mantenimiento de una cohesión en el grupo. El problema es que ello está idealizado y deriva en esfuerzo inútil, cansancio y decepción.
Por tanto, y resulta curioso, su identidad se articula en base a lo que va perdiendo mientras sueña con que en su vida se encarnen algún día esos ideales de amor. O dicho de otro modo: su identidad se ancla en la pérdida; o lo que es lo mismo: descubre la realidad de quién es cuando se rinde. O si lo prefieren, define su existencia por lo que la vida la ha ido quitando.

Una dificultad relacionada con Digitalis Purpurea son las emociones parasitarias. Resulta chocante comprobar cómo es posible dejarse capturar por compromisos torturantes a la par que se anhela un amor libre y armonioso. Es decir, Digitalis Purpurea acaba dejándose engullir por obligaciones emocionales cuya dinámica no controla. Sin darse cuenta, se enzarza en actitudes que conllevarán nuevas obligaciones. Como las limitaciones no están claras, la persona Digitalis Purpurea no podrá hacer frente a las obligaciones que ella misma se crea. Entonces, llegará a oscilar entre estar presente y disponible para los demás; o bien, se ausentará en momentos clave. Este vaivén la llevará a ser criticada por los demás. Ello sucede porque no regula el nivel de compromiso desde la voluntad sino desde una fantasía que le lleva a creer que todo es posible.

La persona que responde al perfil de Digitalis Purpurea cree que no hay límites para lo que se hace por amor. Sin embargo, y así lo vive en su propia existencia, esta actitud genera obligaciones emocionales continuamente. Es a partir de este hecho que la persona tiende a cargarse de la responsabilidad de lo que ella misma ha ido generando, sin darse cuenta de repercusiones no previstas. La sensación que tiene es que nadie secunda tales responsabilidades. Es entonces que surge el viejo problema de desamparo, de que todo lo tiene uno que cargar sobre su conciencia. Por tanto, el propósito de un trabajo relacionado con Digitalis Purpurea es repartir las cargas para tener una experiencia más gozosa en cuanto a la relación con los demás. Es decir, no dejarse explotar por la propia prestancia emocional a dejarse la piel.

Para la persona Digitalis Purpurea el asunto de fondo es que la libertad con la que quisiera vivir contradice la tendencia a asumir automáticamente obligaciones emocionales. Mientras no resuelva estos automatismos, vivirá sus emociones como si fueran mandatos. Y estos mandatos son interpretaciones que hace en relación a lo que los demás esperan de ella. Sin embargo, a la que se haga consciente de tal contradicción, podrá darse cuenta de que lo más parecido al amor es la libertad. Por tanto, una pregunta a hacerse podría ser: ¿era amor eso que generaba tantas obligaciones?

Otra forma de representar a Digitalis Purpurea es con la persona que sostiene el mundo emocional de los demás, como si fuera un coloso. Sin embargo, la razón de estar llevando tal carga es el miedo a ser abandonada, excluida o no querida. De ahí que, ante tales razones, le resulte difícil poner límites. Es como si ponerlos supusiera la muerte de las emociones que quiere compartir.. El asunto es llegar a deshacerse de estas creencias parasitarias.

Otro modo de Digitalis Purpurea es siendo proteccionista con los demás, lo cual lleva a que sus seres queridos se conviertan en parásitos de su afán protector. Es ahí como vemos que la rueda de las obligaciones sigue girando sin control, pues la persona tiende a abdicar de poner límites. La consecuencia de ello es que éstos pueden venir impuestos sin control: ya sea porque las demandas de los demás la llevan al estrés; ya sea porque es el cuerpo el que obliga a parar.

No poner límites puede llevar al colapso por estrés a la persona representada por Digitalis Purpurea. No obstante suele recomendarse para problemas relacionados con el corazón, entre otras aplicaciones.

El grado 4 de Cáncer.

La reverberación de Digitalis Purpurea recae sobre el 4 de Cáncer. Este grado representa a la persona sensitiva, médium o telépata. Estamos hablando de alguien que capta las necesidades de  los demás a distancia. O como mínimo, el estado de su mente se ve condicionado por este hecho. La consecuencia de ello es la preocupación y un sentimiento de responsabilidad. El deseo oculto relacionado con este grado es poder estar solo. Sin embargo, siendo como es uno de los más contradictorios del signo, la persona rara vez consigue la calma , el tiempo y el espacio que necesita para sí misma.

En la persona Digitalis Purpurea hay una discordia entre lo que se anhela y lo que se necesita; entre lo que quiere de los demás y lo que los demás quieren de ella.
Es muy probable que la razón de estas contradicciones tenga su origen en una relación familiar disfunciónal, en la que las personas se sentían obligadas a actuar en contra de su voluntad natural. Podríamos hablar, pues, de coacciones a la libertad de sentir y obrar en pro de una armonía que nunca llega.
De acuerdo con esta hipótesis, la persona Digitalis Purpurea ha vivido en un entorno en que las personas no ocupan el lugar que les corresponde. El sistema de convivencia es un caos y las normas, cuando se intenta ponerlas, aportan aún más desorden. La consecuencia de ello es que la persona tiene la sensación de no encajar en ningún sitio, y tampoco tiene claro cuál ha de ser su aportación para lograr una cierta armonía.

Otro factor que puede ser de ayuda para entender el desorden sistémico relacionado con este grado y con Digitalis Purpurea es el que se deriva del uso dinero, entendido éste como generador de obligaciones no deseadas que condicionan la convivencia emocional. Por ejemplo, en los casos de herencias mal repartidas. O en el caso de negocios o intercambios económicos en los que ha habido equívoco, deslealtad o traición a la palabra dada.

A modo de conclusión, la psicología encarnada en la alianza entre el grado 4 de Cáncer y Digitalis Purpurea corresponde a alguien que cree que el mundo podría llegar a ser mejor con esfuerzo. Por tanto, hará los posibles para que ello sea así. Sin embargo, tal empeño contiene una gran paradoja, y es que el esfuerzo debe ser justo y concernido a las posibilidades y limitaciones de cada persona. Saltarse este hecho puede conllevar que todo siga igual, pues cualquier extralimitación por parte de uno conllevará que otro se desentienda del trato.

Llegados a este punto habría que sugerir a la persona que se olvide de pretender mejorar el mundo con su esfuerzo. Es muy posible que si pudiera sacarse de encima esta idea, el mundo (su mundo interior) podría llegar a ser mejor. O dicho con otras palabras: Digitalis Purpurea / grado 4 de Cáncer personifica el idealismo en relación a la especie humana. Este idealismo genera obligaciones insostenibles amparadas en una mejora que rara vez se cumple.


Es posible que detrás de estos comportamientos subsista un antiguo pánico al castigo. O, si lo prefieren, a un karma relacionado con la amenaza de exclusión del grupo debido a un mal comportamiento. Por tanto, podríamos decir que la bondad a la que Digitalis Purpurea se obliga viene de ahí. Entonces, pues, el tratamiento homeopático irá dirigido a ayudar a desprogramar estas actitudes parasitarias.

domingo, 19 de febrero de 2017

La Persecución de la Astrología en el siglo XXI


La astrología ha sido reconocida. Me refiero a sus postulados. Sin embargo, lo astrológico está sometido a invectivas y persecuciones periódicas por parte de los lobbys de escépticos. Tenemos al celebérrimo James Randi, que además carga contra la homeopatía y otros etcéteras. También tuvimos a Carl Sagan, que arremetía educadamente. O a Richard Dawkins, que también lo hace. Todas estas invectivas se ceban en el uso que se da a las cartas astrales, y en lo que los astrólogos hacen con ellas. Es decir, no arremeten contra el hecho de que lo de arriba y lo de abajo estén conectados. De hecho, están de acuerdo. En realidad cargan contra el trabajo de los astrólogos. Lo que quiero decir con ello es que nos iría bien hacer una doble lectura en relación a estas invectivas. Es decir, en realidad cargan contra los astrólogos, no contra la astrología.

De hecho, los postulados astrológicos están hoy recogidos por la neurociencia, por la física cuántica, por la teoría del Big Bang, por algunos economistas, por algunos historiadores, por algunos psicólogos, por los pensadores de lo sistémico, por la holónica, por el fractalismo, por las teorías del Todo, por la Teoría de Cuerdas, etcétera. Y por los geólogos, que ya sostienen que la Luna ejerce una influencia sobre la Tierra, y que dicha órbita es a su vez afectada por las órbitas de los demás planetas del Sistema Solar. Como ven, todo en orden cósmico.

Recientemente ha habido una noticia que abunda en el asunto y que pone de relieve que los lobos ladran. Se trata de la cancelación de un seminario de astrología que la UNED iba a poner en marcha de la mano del magistrado Gonzalo de la Huerga Fidalgo, supuestamente debido a presiones de los lobbys. Nada que objetar. Habrá quien se estire de los pelos ante este tipo de noticias. Sin embargo, desde mi humilde punto de vista, no veo la necesidad de que la astrología se enseñe en las universidades, y más habiendo como hay centros astrológicos que se dedican a la enseñanza de la astrología.

Más bien habría que denunciar a la universidad por intrusismo.
Bueno, esto último es broma (o no).

Estaría bien que la astrología pudiera entrar en la universidad, siempre y cuando la universidad dejara de ser una corporación de intereses funcionariales y recuperara la pasión por el saber total.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Final del estado autonómico español


Con la muerte de Franco, en 1975, se inicia una nueva fase en la historia de España. Ya sé que algunos diríamos que Franco no ha muerto y España no sabemos aún lo que es. El caso es que en 1978 se promulgó la actual constitución; y en 1980, la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas y la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico. 
Todo parece apuntar a que el estado autonómico tiene los días contados. En concreto, entre 2017 y 2020, aunque intuyo que puede ser en el 2019.

Así, pues, ¿será el 2019 el final del estado autonómico?

Desde esta pregunta podrían derivarse otras, como, por ejemplo:

¿Qué sucederá con los 2.500.000 de funcionarios, alrededor de la mitad pertenecientes a la administración autonómica?
¿Y qué sucederá con el 1.000.000 de personas que viven de la política, entre figuras mediáticas y otras, las más, que viven en la sombra?

Si sumamos a unos y a otros nos da 3.500.000 de personas (y sus familias) que no querrán perder sus puestos de trabajo.


Entonces, pues, ¿se recentralizará el estado español antes del 2020?

martes, 7 de febrero de 2017

Veratrum Album y el grado 23 de Leo

Veratrum Album y el grado 23 de Leo. El control del propio estado.

Veratrum Album se representa en una persona con valía y ambición cuyo drama es no poder expresarla plenamente debido a una falta de apoyo externo. Tal cosa puede provenir de una traba antigua, de una censura o de algún descuido emocional sufrido en edades tempranas. Con el tiempo, la persona crece con una sensación de no ser lo suficientemente adecuada, incluso habiendo adquirido habilidades y una buena soltura formal. Sin embargo, tal soltura puede ser una forma de impostación con que la persona camufla su sensación de minusvalía.

Podríamos decir que la persona representada por Veratrum Album vive poseída por una emoción que la hace reaccionar como si no valiera. Incluso aunque luciera un buen nivel de autoestima, sigue funcionando internamente como si no pudiera desplegar el potencial que ambiciona encarnar. También puede suceder que la persona compense esta minusvaloración de fondo con escenas en las que aparece exigente, soberbia o prepotente, lo cual indica que se trata de una defensa que ella pone ante su profundo sentido de inadecuación. Estos comportamientos compensatorios agudizan todavía más el problema de fondo.

Desde el fuero interno de Veratrum Album, la persona percibe que los demás la ignoran o no la corresponden, que la sociedad no la reconoce. Por tanto, creyendo que es por una falta de afirmación, la persona hace los posibles para hacerse notar, ser vista, escuchada y valorada. La consecuencia de ello es una reacción por parte del entorno en la que se vuelve a reproducir el drama de origen. Es decir, al tratar de llamar la atención lo que uno consigue es justo lo contrario. 

Llegados a este punto podemos empezar a destapar lo esencial de la persona representada por Veratrum Album.

Es muy posible que el afán de notoriedad sea únicamente una forma de cobijo o de maquillaje. En realidad este anhelo es más una reacción que una necesidad real. Es decir, Veratrum Album reclama desde la mudez, que es como decir que lo que reclama resulta del todo incomprensible. Puede quejarse de resultar invisible para los demás pero, por contra, tampoco es capaz de definir por qué cosas quisiera que se la reconociera. Podríamos concluir que la persona no necesita ser notoria ante los ojos de los demás. Tan solo necesita poner voz a aquello que clama en silencio.

Las necesidades de la persona Veratrum Album están pendientes de ser atendidas desde hace tanto tiempo que ya han perdido la concreción que haría que su expresión resultara fácil y comprensible. Sin embargo, en el mejor de los casos, adopta un atrevimiento casi histriónico.
También puede ocurrir que en lugar del histrionismo, un mal menor, se produzca una somatización, una forma de llamar la atención. Es decir, transfiriendo al cuerpo lo que uno no es capaz de expresar con éxito. Lo corporal expresa lo mental y lo emocional.

Por otro lado, el rasgo de carácter asociado a Veratrum Album genera una gran vivacidad interiorizada. Es decir, que si la persona puede llegar a ser histriónica, también pueden ser sus somatizaciones proporcionalmente aparatosas. Por tanto, vemos en la persona caracterizada por Veratrum Album una incapacidad para contener el dolor y las necesidades largamente no atendidas, pues inconscientemente transfiere su sed de reclamación al plano corporal.

Es decir, las somatizaciones, que son reflejos de un mundo interior no atendido, son también gritos. Sin embargo, el bucle propio de Veratrum Album lleva a que la persona no consiga el acompañamiento, la complicidad y la comprensión que le proporcione el sosiego que anhela.

El trabajo de fondo de Veratrum Album es llegar a ser capaz de contener y administrar la frustración sin dejar que ésta se convierta en histrionismo o en dolor.

Más concretamente, Veratrum Album puede experimentar represalias por parte del cuerpo -como si este fuera un torturador-, reflejo de sus necesidades emocionales no atendidas, de muy variadas maneras: en la piel, en la musculatura o en el esqueleto. Ahí veríamos como la mudez de fondo se vuelve dolor, a menudo tan agudo como agudas son las necesidades emocionales no atendidas o no expresadas.

Las causas de fondo de este modo de funcionar pueden venir de un introyecto particular. A la persona le han inculcado que no es nada, o que nadie la hará caso. También puede ocurrir que este introyecto tenga una procedencia transgeneracional. Es decir, que esté inculcado a través de prejuicios culturales -por razón de sexo, clase social, oficio u otra característica- que estén impidiendo el despliegue de potenciales, y que la consecuencia de ello sea que la persona se sienta desaprovechada, ignorada o desatendida.

La expresión inmadura relacionada con Veratrum Album nos describe a una persona que tiende a trasladar la responsabilidad y el control de su estado sobre contingencias externas sobre las cuales no es posible ejercer ningún control. Es decir, tiende a situar en el exterior las causas de su frustración. A pesar de ello, procurará mantener una imagen de dominio que es más fruto de su soberbia que control verdadero.

El grado 23 de Leo.

El grado de resonancia de Veratrum Album es el 23 de Leo. El carácter de este grado está relacionado con la sensitividad y la compasión. Puede haber en él dones proféticos, facultades paranormales o mediúmnicas como, por ejemplo, sentir lo que otros sienten o padecer enfermedades que otros padecen. O, incluso, somatizar en el propio cuerpo el desorden emocional de otras personas.

La alianza entre grado 23 de Leo y Veratrum Album nos da pistas acerca de un trabajo a realizar relacionado en esferas muy sutiles a través de las cuales la persona puede hacer entrega de su capacidad y empatía. Ella es sanadora universal, a poco que sea capaz de aquietar y contener su afán de protagonismo no satisfecho.

Puede encarnar aspectos de brujería, de mediumnidad o de posesión, lo sepa o no. Es decir, la persona debe saber cómo canalizar su complejo mundo interior de tal manera que no se haga daño ni caiga en la tentación de un protagonismo estéril. También, y esta es la cuestión, debe saber ponerse al servicio de las necesidades del alma, más que a las del yo.