martes, 16 de agosto de 2016

Historia de una enemistad

I
Si la vida de una persona está influida por su forma de nacer, reflejada en el consiguiente mapa astral, la vida de las organizaciones también lo está. Es decir, tenemos una huella fundacional que nos acompaña a lo largo de la vida. Un partido político, por poner el ejemplo que hoy les traigo, también lleva grabada una impronta fundacional que le da carácter y destino.

II
Antes que siga, permitan que les comente algo personal. De joven, cuando estaba en los últimos años del bachillerato, orbité alrededor del PSUC. Me llevaba muy bien con los militantes y los admiraba. Eran los tiempos de la pre-transición. Franco aún no había muerto. El caso es que me sentí atraido por las ideas y por el carisma de aquellas personas. Lo curioso del caso es que mi padre, que había sido republicano y rojo, nunca me habló de sus afinidades ideológicas con detalle. Años más tarde me comentó que había militado en las Juventudes Socialistas Unificadas, justo en una edad muy próxima a esa mía que les he indicado. Así que, sin pretenderlo, pues no conocía este detalle, me vi transitando por caminos parecidos a los de él. Más adelante, cuando mi interés por la política empezó a caer (eran los tiempos de los gobiernos de Felipe González), llegué a la conclusión (la misma a la cual habían llegado otros antes que yo, incluyendo a mi padre) de que el destino de la izquierda es estar dividiéndose infinitamente. Acaso sea porque ser de izquierdas requiere de una madurez que normalmente no se tiene, y por eso pasa lo que pasa.
Mi forma de pensar es de izquierdas, aunque no me fío ni un pelo de todo aquel que se diga de izquierdas y aspire a cierta relevancia política.

III
El caso es que en mis disquisiciones, la mayoría de ellas publicadas en este blog, relativas a la influencia del momento de nacimiento en el carácter y en el destino de organizaciones, empresas y partidos políticos. Entonces, pues, me hago la siguiente pregunta:
Si la impronta fundacional de ERC (1931) está presente en la ERC de ahora; y si la impronta del PSUC (1936) está presente en sus sucesivas reinvenciones (IC, En Comú y Catalunya si que es pot); y teniendo en cuenta el nivel de enemistad entre ERC y PSUC existente desde la época de la República, me pregunto si las actuales tensiones son de la misma naturaleza. Es decir, si son de esperar las mismas maniobras de entonces.
Y otra pregunta que me hago: ¿hasta qué punto los integrantes de ambas formaciones están liberados (o no) de esta influencia histórica que actúa inconscientemente?

Sabido es que cuando se fundó ERC su éxito fue impactante. Años más tarde, cuando se fundó el PSUC, hubo un fuerte trasvase de votos de ERC a PSUC. Y luego ocurrió lo que todos sabemos. Más tarde, durante el franquismo, la relación entre ambos partidos no mejoró. Y, por lo que veo ahora, estamos en las mismas.

Adjunto los mapas natales de ambos partidos.


martes, 9 de agosto de 2016

El actor y el personaje


¿Está relacionada la biografía de un actor con las peripecias de los personajes que encarna en (alguna de) sus películas?
El caso de Al Pacino, un Tauro de pro.

En una de las revisiones que me hago por estas fechas, vuelvo a ver "El Padrino / The Godfather" y "Atrapado por su pasado / Carlito's Way". En ambos casos, el tema principal lo encarnan los personajes protagonizados por Al Pacino. Casualmente, o no, ambos personajes escenifican un mismo drama de fondo.

Vemos a Michael Corleone, hijo de un capo de mafia, miembro del ejército USA y héroe de guerra. Se trata de un hombre que quiere dejar la mafia a cambio de vivir una vida "normal". Les hablo de "El Padrino". En "Atrapado por su pasado" vemos a Carlito Brigante, un hombre del hampa que acaba de salir de prisión. Se propone llevar una vida decente. Para tal fin, se propone montar un negocio igualmente decente. Sin embargo, para obtener el dinero con que montarlo, necesita cometer actos muy poco decentes, aunque sea por una única y última vez. Vemos que, en ambos casos, la escala de valores se inclina por mantener a ambos personajes en sus correspondientes estamentos: Michael Corleone, como cabeza de mafia; y Carlito Brigante, acabando sus días de forma prematura y trágica.

Me pregunto yo si la persona llamada Al Pacino plasma parte de su biografía personal en estos dos personajes. Si no recuerdo mal, una misma estructura de fondo de deja ver en "Serpico", por poner otro ejemplo. Es decir, si la biografía de Al Pacino contiene elementos que se ven en las películas citadas. Yo creo que sí, y mucho. Y ahí les dejo el mapa de las estrellas de Al.

Otra pregunta: ¿Es posible que en cada uno de nosotros subyazca un conflicto entre lo que uno haría y lo que se ve abocado a hacer? Es decir, si la herencia coacciona la libertad individual. O dicho de otro modo, si la propia biografía, depositaria de esa herencia, acaba convirtiéndose en el elemento que decide lo que uno va a acabar haciendo.

Por cierto, mención especial a Francis Ford Coppola (director de "El Padrino") y a Brian de Palma (director de "Atrapado por su pasado", acaso una de sus mejores películas, si no la que más.

martes, 2 de agosto de 2016

La correspondencia

Lo que cuenta "La correspondencia", ¿hubiera podido suceder antes de la era de internet? Yo creo que sí, aunque con otros medios.

La correspondencia.

La presencia de las nuevas tecnologías es determinante en la película recién estrenada de Giuseppe Tornatore (recuerden de él, por ejemplo, "La mejor oferta" O "Cinema Paradiso). Sin embargo, como luego veremos, lo que verdaderamente determina es la neurosis del personaje encarnado por Jeremy Irons.

Tenemos ante nosotros a un hombre más bien mayor (Jeremy Irons) que mantiene un romance con el personaje que encarna Olga Kurylenko, una mujer muy joven. Encarnan, ellos dos, a un profesor y a una alumna respectivamente. El tema de ambos, a parte de la relación a banda, es la astrofísica. Llevan una relación académica y afectiva. Este último aspecto transcurre a parte del mundo convencional, pues él es un hombre casado. Sin embargo, él padece en silencio una enfermedad que acabará con su vida. Y la lleva en secreto, aunque con una actividad la suya que es preparatoria para el duelo post-mortem. Y todo con el apoyo de las nuevas tecnologías, aunque, debo decirlo ya, las nuevas tecnologías vienen a ser únicamente el contexto del que se vale la película para explicar un afán perfeccionista llevado al límite por parte del profesor. Es decir, trata de un hombre que sabe que va a morir. A partir de este hecho, organiza su vida digital post mortem. 

Me gustó especialmente por el ritmo, la armonía, por la banda sonora de Ennio Morricone, que, por lo general, suena a muy poco volumen. Hay detalles en "La correspondencia" que están más allá de la historia que literalmente se nos cuenta. Por ejemplo, la presencia del cangrejo. El cangrejo como nombre de una nebulosa, recordemos que son astrofísicos; y el cangrejo que aparece mientras ella está en la playa, una vez el hombre ha marchado de este mundo. Lo del cangrejo es un símbolo que podría pasar desapercibido. Trata de los vínculos ocultos que transforman y modifican la vida de las personas. Es posible que el plan de él de seguir dando recuerdos e instrucciones post mortem a través de las tecnologías sea una metáfora de las pinzas del cangrejo. Por ejemplo, ahí, al final de la película, vemos la reconciliación del personaje de Olga con su madre, todo ello planificado por el hombre que ha urdido todo lo posible y más para que las vidas de las personas cambien a mejor.

Me ha parecido "La correspondencia" una obra de arte, con una historia que hoy es posible gracias a las tecnologías y que antes lo hubiera sido con otros medios. Porque lo que aquí se cuenta es el afán de trascendencia de un hombre cuya principal enfermedad no es el astrocitoma sino una neurosis que seguramente venía de antes. Por cierto, el astrocitoma, si leen de qué va por ahí, podría emparentarse con el simbolismo del cangrejo.

Otro elemento de interés son los exteriores utilizados para el rodaje. En concreto, el llamado pueblo de Bergoventoso, nombre ficticio de los alrededores del Lago D'Orta, en la Isola di San Giulio.

Una película como esta me recuerda a "Mi vida sin mi", de Isabel Coixet.

martes, 26 de julio de 2016

El caso Fischer

¿Qué sería de la mente de personas brillantes sin una madriguera que les sirviera de referencia emocional?

El caso Fischer, que así se llama la versión españolizada de una película llamada Pawn Sacrifice, trata de un caso real: el de Bobby Fischer, el famoso ajedrecista. La he visto dos veces. En la primera, me pareció una buena película. Pasadas unas semanas, volví. Me pareció más interesante en el segundo visionado que en el primero, lo cual dice mucho. No puedo decir lo mismo de, por ejemplo, las películas de Paolo Sorrentino.

Otro factor: Tobey McGuire es el actor protagonista y el productor, lo cual ya indica que se trata de una apuesta importante para él.

Los hechos narran la biografía de Bobby Fischer, con especial dedicación a la experiencia que rodeó a las partidas con Boris Spassky. Se ve, ya al principio de la película, al Bobby Fischer de niño y de adolescente. Se deja a las claras cuáles pudieran ser los hechos que, según avanza la película, podrían tener relación con  su comportamiento de adulto. Por tanto, El caso Fischer puede resultar de interés para aficionados al ajedrez, para quienes quieran conocer el clima que rodeó las relaciones entre USA y la URSS durante los años de la guerra fría y, muy especialmente, para personas interesadas en psicología y en psiquiatría. Y para el público en general, que será puesto en el interior de la mente de una persona brillante y genial, además de otros elementos de su personaldad que quedan bien descritos.

También, ya en el último tramo de la película, vemos al Bobby Fischer de verdad (a través de imágenes de archivo).

Alrededor del personaje de Bobby Fischer hay otros dos, a parte de la madre, la hermana y Boris Spassky, que me llamaron la atención: el del abogado, encarnado por Michael Stuhlbarg, y el del cura, representado por Peter Sarsgaard. En un momento cumbre de la película, el cura dice que el juego del ajedrez es como una madriguera, refiriéndose a determinados rasgos de la personalidad de los ajedrecistas profesionales. Me pregunto, pues, llevado por tal comentario, si las profesiones son también madrigueras, en donde las personas se muestran o se ocultan o parapetan. ¿Qué hubiera sido de una mente como la de Bobby Fischer sin esa pasión, que tan bien se describe en la película?

Aprovecho ahora para adjuntar la Carta astrológica del genio. Verán en ella lo claro que está todo.

domingo, 17 de julio de 2016

El Eneagrama y Ramon Llull


Mientras espero con alborozo poder asistir a la exposición que en el CCCB se le dedica a Ramon Llull, leo y releo un artículo que Lluis Roca dedica al Eneagrama en tono crítico. Se preguntarán ustedes qué relación puede tener el Eneagrama con Ramon Llull y con Luis Roca Jusmet. Ya les digo: mucha. Ramon Llull ideó un sistema que es, en gran parte, eneagrámico y astrológico.

Antes de seguir, les paso el enlace a la exposición: La màquina de pensar: Ramon Llull i l'ars combinatoria.
Y aquí va el enlace con el texto sobre el Eneagrama escrito por Luis Roca Jusmet: El Eneagrama: un apunte crítico.

La razón de este entrelazamiento me produce la siguiente pregunta:

En el texto de Luis se hace una crítica al Eneagrama. También hace una mención a la Astrología. Me pregunto yo si un sistema de conocimiento se puede llegar a confundir con el conocimiento mismo. Es decir, ¿puede convertirse un sistema, que sólo es un modelo de mediación entre el observador y el mundo, en un elemento que le procure fascinación? Es decir, ¿es correcto y saludable tomarse el Eneagrama, los postulados hipocráticos de los 4 elementos, la filosofía china de los 5 elementos, el Ars Combinatoria de Ramon Llull y la Astrología, por poner unos ejemplos, como un sustituto fascinante de la realidad? ¿Y no será que lo fascinante debería ser la realidad sensible en la que vivimos, también llamada Cosmos?

Y más aún, si la realidad -el humus cósmico- no resultara fascinante, ¿qué es lo que hace que lo sea a partir de un sistema de conocimiento?

Otra pregunta más: ¿a partir de qué momento un sistema de conocimiento, que nos ayuda a mediar entre el pequeño cosmos con el gran cosmos, sustituye a la realidad que pretendíamos observar con él?
Dejando a parte el sistema de conocimiento aportado por Ramon Llull, ¿es posible tomarse el Eneagrama, la Astrología o las teorías de los elementos como si se tratara de formas religiosas? O, en el otro lado, ¿alguien podría tomarse estos puentes hacia el conocimiento como si se tratara del conocimiento mismo -hasta dejarlos convertidos en objeto de veneración-?

Mi idea y mi sentir es que estos medios no son la realidad, sino, más bien, reducciones y clasificaciones de la realidad. Confundir la realidad con un método o con un modelo es como rebajar la realidad a las limitaciones del método o del modelo.
Entonces, pues, ¿por qué dejarse fascinar por un método o por un modelo de conocimiento? ¿no debería ser la realidad sensible la que nos debería resultar fascinante? ¿por qué entronizar un método: no será acaso una muestra del narcisismo propio del humano? ¿O quizá es que tendemos a pensar que el método es más que la realidad, acaso porque con el modelo o método creemos ejercer algún tipo de control que nos ayuda a apaciguar el espíritu?

¿Y no será que lo que nos debería preocupar es el determinado uso, tendencioso y mercantil, que hacen los agentes espirituales que trafican con estos puentes, aprovechando el narcisismo congénito de consumidores y clientes potenciales?

De esta última pregunta, Luis hace un argumento con el que estoy totalmente de acuerdo.

Para concluir, les paso un enlace a un artículo en el que describo cómo el neoliberalismo raptó el malestar de las masas y lo llevó hacia la terapia (en lugar de a la revolución), lo cual entroncaría con gran parte de lo que dice Luis Roca en su artículo. Es decir, hacia la explotación del narcisismo:

miércoles, 13 de julio de 2016

Lolo

Retrato de la mujer sagitarial.

Debo reconocer, y lo digo sin tapujos, que siento una debilidad, o como lo quieran llamar, por Julie Delpy. Llevo en la memoria sus interpretaciones, en especial la trilogía rodada con Richard Linklater, con Ethan Hawke como co-protagonista.

Ahora, que recién he acudido a la proyección de "Lolo", en la que es protagonista y directora, vuelvo a quedar prendado. Qué tiene Julie Delpy que me hace tanto tilín. A parte de su presencia, su sentido del humor. Hay algo en ella que denota que se ríe de si misma y de todo. Es un reirse que es, en realidad, un respeto de fondo en relación a las contradicciones y absurdos humanos. Parece extraño, pero no es una contradicción. Ignoro si ella es así en su vida personal. En "Lolo", por ejemplo, hay un guión con tintas agridulces que trata con un humor. Estamos hablando de un drama disfrazado de sarcasmo.

Vayamos por partes. Vemos en pantalla a una madre (divorciada) y a su hijo, que ya empieza a estar bastante más allá de la edad adolescente. También vemos a su novio (de ella) en ciernes. El asunto son los celos del hijo ante la presencia del intruso. Se trata de un Edipo que, ya muy avanzada la película, se nos muestra como que ha ido repitiendo sus argucias con otros novios sin que la madre se diera cuenta (hasta un cierto momento). Dicho de otro modo, la madre no ha tenido novios duraderos debido a la acción subrepticia del hijo. 

Podría servir "Lolo" como debate en escuelas de todo tipo, pues da material como para hacer de ella un testimonio de las relaciones de los hijos con sus padres, cuando éstos se han divorciado y tratan de rehacer sus afectivas vidas (siempre y cuando los hijos respectivos lo permitan).

Es muy destacable la escena final, de lo más sutil de la película, en que se re-encuentra con el novio. Aparece ahí la hija (de él), apuntando a la repetición del conflicto, sólo que en lugar de venir por parte del hijo de ella viene de la hija de él. El conflicto parece que esté a un tris de repetirse.

Una curiosidad relacionada con Julie Delpy es lo sagitarial en ella, nacida en el día que corresponde al último grado del signo de Sagitario. Ella misma imprime un fuerte contenido sagitarial a sus interpretaciones y a sus diálogos. Lo vemos, por ejemplo en esta "Lolo", y lo vimos también en la trilogía de Richard Linklater. En esas tres películas ambos protagonistas, Ethan y Julie, aportan mucha improvisación. Es decir, gran parte de sus características personales son percibidas en su presencia en pantalla sino, además, en los diálogos. Y diría aún más: las cosmovisiones de lo sagitarial se perciben espléndidamente en estas películas de Julie Delpy.

lunes, 4 de julio de 2016

Money Monster

De las películas que han dejado retratado al sistema, me quedo con "Spotlight", "La Gran Apuesta" y "Money Monster". No incluyo en el paquete las películas de Michael Moore y tantos otros trabajos en formato documental en los que se trata el tema del dinero, de las finanzas, de la corrupción, de la codicia, de los abusos y de la estupidez humana. Así, pues, me estoy ciñendo a un tipo de películas cuyo circuito es el de las salas comerciales.

Como decía, esta trilogía, pues ahí veo un hilo conductor común a las tres citadas, trata de algo que ya existía desde hace muuuucho tiempo. Sin embargo, a la que cayó Bernie Madoff, en el 2008, y fue puesto en prisión, a lo que asistimos es a una caida de la venda colectiva. Me explicaré: el sistema es corrupto, y no de ahora. Sin embargo, hay cosas que es difícil que se puedan mantener guardadas, excepto que algo ocurra y detone una situación que lo haga todo más visible. Se podría decir que el sistema es opaco (siempre), sólo que nos damos cuenta según nos va en él. Y resulta que ahora algo nos va en ello, y por eso pasa lo que pasa.

Con la caida de Bernard Madoff fuimos viendo cómo el sistema se las apaña para lanzar al circo de los leones a alguna de sus criaturas, acaso para que el resto de fieras pueda seguir con lo que estaba haciendo, acaso para que el público se regocije y se distraiga. Todo es muy antiguo. Nada nuevo bajo el Sol, vamos.

El caso es que tenemos ante nosotros la nueva película de Jodie Foster como directora. Lo digo ya: es muy buena, ella y la película. Ahí vemos a Julia Roberts, como directora de un programa televisivo, y a George Clooney, como conductor del programa ante cámara. Es de esos programas que con tal de tener alta audiencia es capaz de todo. En este caso, se trata de un programa que toca temas de bolsa y finanzas, en un formato que es puramente tele-basura. En un momento dado, habiendo entrado en los estudios furtivamente, aparece una persona que ha perdido todos sus ahorros siguiendo los consejos del personaje interpretado por George Clooney. A partir de este punto se inicia un viaje trepidante a los reinos de Plutón, el dios del inframundo.

Para no extenderme, les diré que no es sólo un programa de denuncia en relación a una actividad concreta del humano, como podrían ser las finanzas, la economía, la bolsa o la especulación codiciosa. Es algo más. Ahí vemos cómo el sistema va engullendo todo lo que encuentra a su paso: tanto da que sean poderosos, miserables, hackers, periodistas, público, etcétera. 

No es "Money Monster" una película sobre el dinero, sobre las inversiones, sobre los pelotazos que acontecen de un día a otro, que también. Trata "Money Monster" de una maquinaria que engloba a todos los actores que participan en el sistema: o sea, todos: verdugos, víctimas e intermediarios. 

Seguramente no será "Money Monster" de lo mejor de Julia Roberts o de George Clooney, que también es el productor, dicho sea de paso. Sin embargo, sí que contiene perlas en el guión y en la dirección.  Y hasta es posible que llegue a ocupar un lugar destacado en la carrera de Jodie Foster como directora. Estas perlas dan a la película un ritmo trepidante, con detalles y desenlaces creativos muy notables.

Para los astrólogos amantes del cine:
La mención de Plutón es por razones obvias. Lo retrata muy bien. Y además, vemos ahí la exaltación de Plutón en Géminis: cómo los medios de comunicación son la gran máquina tragadora de todo: traga, metaboliza, capitaliza, rentabiliza, fagocita y expulsa.

sábado, 2 de julio de 2016

Neptuno encarnado en Paolo Sorrentino

¿Qué nos quiere decir Paolo Sorrentino en realidad?

De Paolo Sorrentino (para más señas, un géminis con ascendente pisciano) he visto dos películas: La Gran Belleza y La Juventud. Y las he visto dos veces. La primera vez que vi cada una de ellas, debo reconocerlo, me deslumbraron, me fascinaron. Sin embargo, con el segundo visionado la cosa cambia. Me explicaré.

Está claro que Paolo Sorrentino, cabeza privilegiada, quiere transmitir cosas, quizá demasiadas y de modo superficial para la enjundia que esas cosas tienen. Percibo un fondo ético y filosófico en su cine, pero queda eclipsado por el preciosismo y la hiperesteticidad de su estilo. No es de extrañar la fascinación inicial, que se desvanece con facilidad a la que le ves el truco y el afán de protagonismo de lo estético sobre lo ético. Es decir, Paolo eclipsa él mismo lo que quiere transmitir, si es que quiere transmitir algo.

Me pregunto si Paolo Sorrentino quiere explicar lo que parece que pretende querer explicar; o bien, si lo que quiere es demostrar lo buen director que es. Es decir, si su intención, más que la de transmitir lo que parece querer transmitir, es la auto-promoción. Lo cual no es mala cosa para un oficio como el de ser director de cine, para el cual es necesario contar con la complicidad de inversores, productores y público. También me pregunto cómo podría Paolo explicar lo que explica sin la carga preciosista y esteticista que impone e imprime en sus películas.

miércoles, 29 de junio de 2016

Linajes políticos paranoicos

¿Son los partidos políticos estructuras paranoides que sospechan hasta de su propia sombra?

Llevo estudiando los perfiles políticos de los partidos desde una perspectiva astrohistórica. Para ello, recuperé una idea básica: cada organización funciona de acuerdo a su mito o impronta fundacional. Lo cual quiere decir que la cualidad del momento en que surge un partido político lo va acompañando a lo largo de su historia. Estamos hablando, pues, de un linaje transgeneracional.

Por tanto, pues, las cualidades de una organización están representadas en el mapa astral del momento de su fundación.

A partir de esta idea, paso a sugerirles una curiosa relación que afecta a determinados partidos políticos catalanes:
ERC, de signo Piscis, fue fundada en 1931. Fue el suyo un éxito fulgurante en su momento, pues recibió votos de sectores sociales muy diversos. El 23 de julio de 1936 fue fundado el PSUC, bajo el signo de Leo. Este partido atrajo gran cantidad de votos que hasta ese momento habían sido favorables a ERC. Es posible que este hecho, junto a otros factores, haya contribuido a la enemistad que ambas formaciones han estado manteniendo durante décadas. Y la cosa no acaba aquí.

El PSUC se recicla y se convierte en Iniciativa per Catalunya (IC) en 1987, bajo el signo de Piscis. Actualmente, IC forma parte de la materia prima que hoy es En Comú-Podem, de signo Escorpio. Es decir, En Comú-Podem es portador del linaje del PSUC. Me pregunto yo ahora si es posible que persista esa vieja enemistad, ahora reciclada y encarnada en los nietos y bisnietos respectivos. Sospecho que sí.

Por razones ideológicas obvias, la relación de En Comú-Podem con el sector social representado por CDC (ambas formaciones son nacidas bajo Escorpio) no es precisamente amistosa. De hecho, la pretensión de En Comú-Podem es ocupar el trono que ha ocupado CDC durante muchos años. Es decir, en la centralidad del catalanismo que ahora es soberanista. También, claro está, en detrimento del papel que le corresponde históricamente a ERC.

También me pregunto cómo será la relación de En Comú-Podem con la CUP, con ERC, con el futuro partido que emerja de lo que aún hoy es CDC, y con el PSC, suponiendo que este partido algún día optara por reivindicar el derecho a decidir y a la autodeterminación. Es decir, ¿se verán favorecidas las alianzas y las coaliciones; o bien nos mantendremos en la dinámica partidista del divide y vencerás, fiel reflejo de la paranoia que viene siendo habitual?
También, ¿distorsionará el afán de protagonismo de cada partido la acción política necesaria para que los cambios puedan producirse?

¿Para qué están los partidos: para articular causas ciudadanas o para perseguirse y pelearse entre ellos?

Otro dato curioso en ciernes:
el próximo 23 de julio se conmemorará el 80 aniversario de la fundación del PSUC. Ese mismo día, la directiva de CDC dará el paso definitivo para crear un nuevo partido -aunque días antes (8, 9, y 10 de julio) ya habrán decidido cuál va a ser el nuevo nombre-. Va a ser un día con fuerte carga simbólica.

Y la última:
En Comú-Podem va camino de convertirse en partido independiente, dejando de lado la asociación estratégica con Podemos. Habrá que ir viendo la evolución de la actitud y programa del futuro partido, especialmente cuando uno de sus argumentos es la preferencia por un referendum pactado con el Estado, y viendo que esa posibilidad queda cada vez más disipada y alejada según pasan los días. Suponiendo que optaran por decantarse hacia un proceso constituyente, ¿será la actitud de En Comú-Podem favorecedora de pactos, coaliciones y colaboraciones transversales, o seguiremos presenciando cómo la dinámica partidista (de todos los partidos) se impone hasta pervertir las ideas que dicen defenderse?

Y finalmente, dos anotaciones breves:
Los partidos también tienen ego. En consecuencia, también actúan de manera individualista. En los partidos, por otro lado, conviven, solapándose entre ellas, las ambiciones de las personas -que utilizan la organización como plataforma particular-, las del propio partido y las de la comunidad que dicen representar. No es de extrañar que el carácter de los partidos contenga rasgos paranoides, esquizoides, neuróticos, obsesivo-compulsivos, etcétera. 

Y la ultimísima pregunta:
¿funcionan los partidos políticos (incluso, y aún más, los de izquierda) como élites extractivas del alma de sus seguidores, militantes y votantes?

lunes, 27 de junio de 2016

Partidos políticos y organismos vivos

Los partidos políticos son organizaciones vivas. Funcionan como un organismo, con huesos, músculos, órganos, vísceras, mente, relaciones internas y con el entorno, psiquismo y espiritualidad. Como las personas, son entidades mentales. O si lo prefieren, son parte de una entidad mental mayor compartida entre la organización misma y las personas con las que establecen relaciones, ya sean militantes o individuos cuyas estructuras de carácter resulten resonantes. También, como entre las personas, los partidos políticos también se relacionan con otras organizaciones sociales, con las que establecen relaciones de simpatía, antipatía, atracción o rechazo. Y si existe alguna herramienta que permite equiparar la psicología de una organización con la psicología de las personas esa es la astrología. 

Entre dos personas es posible captar su nivel de compatibilidad. A través de la grafología, por poner un ejemplo. En cambio, para establecer el nivel de compatibilidad de una organización con otra, de una empresa con otra, o de un partido con otro, la única manera es comparando los mapas astrales respectivos. Es posible, por ejemplo, saber qué tipo de vinculación astral hay entre Esquerra Republicana de Catalunya y Podemos.

El rubro astral de los partidos políticos.

Me pregunto cómo es posible que la inmensa mayoría de los partidos políticos catalanes tengan todos un fuerte rubro de Agua -Cáncer, Escorpio y Piscis-. El elemento Agua es el elemento mudo. No se puede hablar con la cabeza hundida en el Agua. Eso sí, se puede flotar o nadar. Y si hablas, te arriesgas a tragar con lo que entra.

El PSC fue fundado bajo el signo de Cáncer. Convergència Democrática de Catalunya, bajo Escorpio. Unió Democràtica de Catalunya, bajo Escorpio. Ciutadans, bajo Piscis. Esquerra Republicana de Catalunya, bajo Piscis. Iniciativa per Catalunya, bajo Piscis. En Comú-Podem, bajo Escorpio. Las excepciones son la CUP (Fuego) y el PP (Aire). Ah, y la fundación del PSUC, matriz primera de lo que hoy es Iniciativa per Catalunya y En Comú-Podem, bajo Fuego. Precisamente, a finales de julio próximo hará 80 años de su fundación. 

En el próximo artículo -la parte II- les hablaré de la timidez organizacional, cosa que se refleja mucho en los partidos políticos. Una pista: puede haber personas intrépidas y audaces en los partidos políticos, eso es obvio, además de honestas. Sin embargo, hay estructuras de carácter en (algunos) partidos que actúan castrando esa posibilidad.

domingo, 26 de junio de 2016

La construcción de la desigualdad

La construcción de la desigualdad y la ocupación de un lugar en la historia.

En este artículo me voy a ocupar de relacionar la construcción de la desigualdad social con la pulsión por ocupar un lugar en la historia por parte de algunos individuos. Y todo ello, bajo el reflejo del ciclo de 84 años, que tanto acontece en el Cielo como en la Tierra. Por lo tanto, nos estamos refiriendo al papel que Urano tiene en nuestras vidas.

En otros artículos de este blog me he referido a Urano como el planeta cuyos principios guardan paralelismo con los ideales liberales, la derecha democrática, la libre empresa, el mundo de los negocios y los frutos de la interacción humana, especialmente cuando esta interacción aún no ha sido regulada por códigos legales. Podríamos llamar a esta relación así: transversal y alegal (o prelegal). Neptuno, en cambio, representa al Estado (y a sus instituciones) y a la izquierda no anarquista; y Plutón, que representa a la banca, a la oligarquía y a los poderes ocultos que están más allá de la división entre derecha e izquierda.

Así, pues, en este artículo le voy a dar un par de vueltas al significado de Urano.

La ocupación de un lugar en la historia.

Además de lo dicho, Urano representa momentos en el tiempo en los que son posibles generar puntos de inflexión excepcionales que luego el devenir histórico irá poniendo en su lugar. Estamos hablando de la ocupación disruptiva de un lugar en el flujo de acontecimientos. Pongamos como ejemplo el caso de Napoleón, que se coronó a sí mismo. Es decir, el Urano astrohistórico nos habla de una actitud que es capaz de interpretar y visualizar la realidad potencial contenida en un momento histórico determinado. Y es a partir de lo atinado de esta interpretación que determinadas mentes visualizan el lugar que deben ocupar, para apropiarse de un lugar y de unas funciones que sólo ellas pueden encarnar. Estamos hablando tanto de individuos como de grupos. A menudo, como sostén de estas acciones, es utilizada una cobertura ideológica o religiosa que sirve como coartada. Es decir, un consenso que actúa inconscientemente. Y es precisamente de la lectura que se haga de este consenso que individuos avezados (y grupos que les secundan, se den cuenta o no) se apropian del momento único, lo diseñan y ocupan un lugar en la historia.

La construcción de la desigualdad.

El otro factor, igualmente relacionado con el ciclo de Urano, es el de la construcción de la desigualdad. Con ello me estoy refiriendo a que cada época de la historia requiere de una actitud creativa, innovadora, arriesgada y disruptiva, la cual interpreta la realidad como posibilidad única para poder ocupar un momento trascendente que puede reportar prosperidad para quienes sepan encarnarlo. Otros individuos, en cambio, pueden no percibir ninguna oportunidad, ya sea porque no es para ellos o porque no tienen la actitud que correspondería. Y así es como vemos que cada época viene investida de unos valores que piden ser encarnados con la actitud que resulte resonante con ellos. 

En cada época histórica hay personas que se suben al tren y otras, en cambio, lo pierden. Por tanto, requerirá que cada persona interprete la realidad de acuerdo a su carácter, intereses, lugar en el entramado social y percepción de los movimientos que estén teniendo lugar. Por tanto, el movimiento astrohistórico de Urano actúa facilitando la promoción a unas personas y negándoselo a otras. Ahora lo explico un poco mejor.

El ciclo de Urano es de 84 años, articulado en base a 12 oleadas de 7 años cada una. Desde el 2010 tenemos a Urano en Aries, que promueve la competición egocéntrica y el individualismo creativo. A partir del 2018 Urano entrará en Tauro -y se estará ahí hasta mediada la siguiente década-. Como Tauro es un signo relacionado con los valores tangibles, con el dinero y con la economía productiva, es de esperar que a partir del 2018 asistamos a acontecimientos que dejarán fuerte influencia sobre el mundo durante lo que queda del ciclo.

Antes del 2010, por poner otro ejemplo, Urano estuvo en Piscis (desde el 2003 al 2010). Fueron los años en los que la economía financiera vivió sin control y alocadamente, hasta precipitarse al vacío, tal y como lo cuenta la película "La gran apuesta". Justamente habla de esos años, en los que del delirio pasamos a la explosión de la burbuja, al crash y a la posterior indignación.

jueves, 23 de junio de 2016

Conflictos humanos y codicia espiritual

El picado de la piedra y el ciclo de 2 años: los conflictos humanos y la codicia espiritual.


Hablé de él en otros artículos de este blog. Me refiero al ciclo que forman las conjunciones entre Marte y Saturno. Se trata de los dos maléficos, según la terminología tradicional. Llevado a un lenguaje más actual, sería algo así como picar piedra, manejarse con el yunque y el martillo o, incluso, dejarse la piel en un empeño que lo valga.

Este ciclo de 2 años suele pasar desapercibido, y más en una época como la actual, atosigados como estamos por otros acontecimientos astrales más vistosos.
Por tanto, pues, recuperemos la importancia de este ciclo, que adquiere una relevancia debido al contexto de incertidumbre y estrés en el que está sumido el mundo.

De alguna manera, el signo en el que acontece cada conjunción define el tipo de esfuerzo requerido. Así, pues, la última habida recayó en Escorpio, en el 2014; la próxima, a partir del próximo agosto, en Sagitario; la siguiente, en Capricornio, en el 2018; y la siguiente, en el 2020, en Acuario.

El ciclo en el que aún estamos, hasta agosto, viene marcado por la conjunción entre Marte y Saturno que tuvo lugar hace dos años en Escorpio. Se trata de un signo crítico y destructivo, cuyo lema es que para empezar a construir primero hay que destruir, para luego de la derrución salvar lo salvable y deshechar lo que tiene que ser deshechado. A partir de ahí, una vez desmontado el sistema, podemos plantearnos qué diseño sería menester antes de empezar a construir. Esta conjunción, cuyo desarrollo estará vigente hasta el próximo agosto, supone un trabajo profundo con emociones poco agradables. Posiblemente sea este el trabajo fundamental: fortalecer las emociones, aprendiendo a vivir en medio de la incertidumbre; poner atención sobre la mente profunda inconsciente, tanto para no dejarse llevar por el delirio optimista infundado como por el miedo a la derrota, a la frustración. Y también, para no dejarse llevar por el pánico de un mundo en descontrol.

El descontrol ambiental es necesario, para lo cual hay que estar experimentando emociones muy implosivas (detonan hacia dentro) o explosivas (especialmente las que vienen de nuestras relaciones con otras personas). Todo ello puede suponer, para quienes sean especialmente sensitivos, una fuerte sensación de estrés con la que habrá que surfear (como si fuera una ola). El resultado puede ser transformador o transtornador, según si el estado emocional es más o menos maduro o inmaduro.

A partir de agosto se producirá una conjunción entre Marte y Saturno en Sagitario, lo cual dará lugar a otro ciclo de dos años. Esta conjunción propone otro tipo de trabajo: el de afrontar prejuicios y esquemas mentales obsoletos. También, acometer la realidad putrefacta (la que ha sido desenmascarada por la anterior conjunción en Escorpio) con generosidad, alegria y humor, procurando superar la tendencia sagitariana al dogmatismo, a la mezquindad y a la codicia espiritual. Esta alegría no va a ser fácil, pues se trata de una alegría que sobreviene como consecuencia de la comprensión y elaboración de lo heredado de los ciclos anteriores. Además, esta alegría, habiéndola elaborado, nos llevará a aceptar la presencia de la muerte (entendiéndola como parte de esa fuerza descomunal que es la vida).
Debo decir que la acción de esta conjunción dará situaciones muy delicadas en lo mundano. Es una conjunción que anuncia grandes peligros y conflictos, con gran confusión y miedo a las pérdidas, al vacío e, incluso, sensación de miedo debido al despotismo y a otras formas tiránicas propias del humano cuando no acepta sus limitaciones. Las conjunciones en signos de Fuego son pro-imperialistas. Por tanto, presenciaremos actos generosos y actos mezquinos.
Como bien se sabe, Sagitario es un signo que guarda mucha relación con España, con su historia, con su actual situación. Es más que posible que esta conjunción conlleve un empobrecimiento de la conciencia de país.

Más adelante, en el 2018 y en el 2020, viviremos las siguientes, que serán crecientemente cruciales. Se da el añadido que en el 2018 Urano y Quirón cambian de signo, lo cual augura cambios mundanos que notaremos de forma muy obvia. Es muy posible que a partir de estas coordenadas, las guerras y los desórdenes que vamos a vivir con el ciclo que se inicia en agosto del 2016 (así, pues, atención al peligroso bienio 2016-2018) empiecen a ser superados a partir del 2018.
La conjunción entre Marte y Saturno del 2020 coincide con una oleada de otras conjunciones, lo cual me lleva a pensar que el 2020 va a ser un año que dejará huella para el resto del siglo.

Los otros artículos son estos:
El ciclo de 2 años y las conjunciones entre Marte y Saturno.
La forja del hierro y el ciclo de 2 años.
Agonía 2016.
Catalunya: 2016-2017.