lunes, 16 de octubre de 2017

El ciclo capital de 357 años

La relación entre Catalunya y España está afectada (o monitorizada) por ciertos ciclos astrales. A saber: el ciclo de las conjunciones y aspectos entre Urano y Neptuno; entre Quirón y Urano; entre Quirón y Saturno, entre Júpiter y Neptuno; y el correspondiente al ciclo entre los planetoides Plutón y Eris. Seguramente hay más, pero estos son los más influyentes. Este último ciclo, el de Plutón y Eris, que afecta mucho a nivel global, es clave para entender los tiempos actuales (lo veremos más claro y contundente según nos acerquemos a la frontera mental del 2020).

Hace pocos días publiqué una mención a Eris. En concreto, vinculaba su ciclo con la Matemática de la Historia, de Alexandre Deulofeu, una obra maestra que nos ayuda a entender cómo se mueve la historia cíclica de los países. Lo tienen aquí: Deulofeu y el ciclo de Eris.

En el artículo de hoy mostraré la relación entre el ciclo de +- 357 años, el ciclo sinódico entre Plutón y Eris, y su repercusión sobre la historia de España, con especial incidencia política y cultural sobre su relación con Catalunya (y viceversa). Como todo desarrollo cíclico, el asunto que progresa a lo largo del ciclo se inicia con una conjunción y prosigue, generando momentos de inflexión en el tiempo, con la cuadratura creciente, la oposición y la cuadratura menguante respectivamente. La última conjunción se produjo entre 1755 y 1762, que es la que abre el ciclo que nos concierne. 

I
La conjunción del siglo XVIII prácticamente coincide con el inicio de la industrialización en Catalunya. También coincide con el reinado de Carlos III. Hay que decir que este rey facilitó el comercio de los empresarios catalanes con las colonias americanas, a cambio de que colaboraran con él en el genocidio cultural de Catalunya. Lo que dicho en corto resulta así: la burguesía industrial catalana prefirió el negocio (suyo) antes que la cultura (de todos). La repercusión que tuvo esta transigencia se tradujo en forma de persecución sobre el idioma catalán, hecho este que se fue repitiendo hasta etapas más cercanas, como, por ejemplo, durante el franquismo. Esta conjunción coincide con la castellanización forzada de Catalunya.

II
La cuadratura creciente acontece durante los primeros años del siglo XX (+- 1904-1915). Durante esos años, en el plano mundial, acontece la guerra ruso-japonesa, que acabó con la victoria de Japón. Este hecho resulta determinante para comprender el emerger de los países orientales en los escenarios de poder que hemos ido presenciando a partir de ese hecho. También, para reforzar esta idea, tenemos la instauración de la República China, que puso punto final a las dinastías imperiales y, por otro lado, sirvió de puente para la proclamación de Mao unas décadas después. Se inicia la revolución rusa, en 1905, que inicia un proceso que se detonaría definitivamente en 1917. En 1914 se inicia la 1a. Guerra Mundial. En Europa, las anexiones y desanexiones son muy frecuentes alrededor de esos años, como, por ejemplo, la independencia de Noruega en relación a Suecia.
En Catalunya se constituye la Mancomunitat, una institución - puente entre la Generalitat histórica y la Generalitat moderna. Aprovecho para decir que la Mancomunitat fue ideada en 1898, coincidiendo con una conjunción entre Quirón y Urano. 

III
La oposición entre Eris y Plutón coincide con la muerte de Franco y el inicio de la Transición democrática. Son los años en los que se restaura la Generalitat y se inicia la normalización oficial del uso del idioma catalán, después de muchos años de persecución. También sucede la crisis del textil, fundamental en la cultura industrial catalana desde el inicio de la industrialización (recordemos que ésta se inició con la conjunción entre Plutón y Eris).

IV
El siguiente punto de inflexión será la cuadratura menguante entre Eris y Plutón que va a tener lugar durante el año 2020-2021, cuyos efectos estamos ya constatando. Desde la perspectiva actual, esta cuadratura, y más en el contexto de los otros aspectos que se vienen dando desde el 2008 (pienso en la cuadratura entre Urano y Plutón) viene con un tufo de colapso civilizatorio.

El significado que tiene este ciclo gira alrededor del precio que se paga por el progreso. Es decir, el bienestar genera malestar. Ya lo dijo Freud. Lo vemos, por ejemplo, en las actitudes cortoplacistas que el humano exhibe en temas muy diversos. El progreso, tal y como está concebido, trae un pan bajo el brazo en forma de efectos colaterales, daños, expolios, aniquilaciones, desigualdad, injusticia, contaminación y demás consecuencias peligrosas e imprevisibles.
El papel de Eris guarda relación con la ambigüedad latente propia de la mente del humano en grupo. Se trata de una ambigüedad que se extiende en el tiempo, de tal manera que las consecuencias de los hechos de una generación recaerán sobre las siguientes. Por ejemplo, las consecuencias de los hechos de la generación de hoy recaerán sobre los nietos o bisnietos (sin que estos sean considerados autores del desaguisado que la actual generación les deja). Por consiguiente, toda acción sostenida durante generaciones, por considerarla "positiva" y conveniente, luego se revierte y empieza a afectar negativamente a las generaciones siguientes. Cada generación, incluso buscando el bienestar con buena intención, acaba facilitando los efectos indeseados sobre sus propios hijos y nietos. Así pues, todos aquellos avances, o supuestos avances, causarán a la larga efectos indeseados que resultaban imprevisibles desde el cortoplacismo habitual que caracteriza al humano. El bienestar de hoy acabará generando el colapso de mañana. La felicidad de una generación puede ser la desgracia para las siguientes. En este sentido, la pareja Eris-Plutón augura que la ley del Karma se manifiesta como un vómito transgeneracional.

En relación a la cuadratura que se nos viene encima, junto con las conjunciones del 2020, sus efectos van ser tan obvios y contundentes que lo que he comentado en el párrafo anterior se va a quedar corto.

domingo, 8 de octubre de 2017

10/10/2017: Júpiter, Escorpio, Catalunya

Casualmente (o no) el día 10 el planeta Júpiter ingresa en el signo de Escorpio. Ese mismo día hay prevista una sesión en el Parlament de Catalunya que puede levantar ampollas entre propios y extraños. De hecho, es como si ya hubiera ocurrido, a tenor de las reacciones que se observan. 

El paso de Júpiter por Escorpio viene a ser el octavo fotograma de la gran película zodiacal que tutela el proceso soberanista que estamos viviendo en Catalunya. El primer fotograma se vio en el 2010, cuando se produjo la sentencia del Tribunal Constitucional que incendió los ánimos. En ese año Júpiter estaba de tránsito por el signo de Aries, que representa un punto de referencia iniciático e iniciador. A razón de un fotograma por año, hemos ido viendo la evolución de este proceso. Si levantamos la carta del ingreso de Júpiter en Aries del 2010, veríamos en ella cómo se escenifica a las claras lo que luego hemos ido viendo desarrollarse. Luego de Júpiter en Aries, en el 2010, hemos ido viendo las fases de desarrollo siguiendo el ritmo de los sucesivos ingresos de Júpiter en Tauro (2011-2012), en Géminis (2012-2013), etcétera. Por ejemplo, este último año hemos asistido a la judicialización de la política (o la politización de la justicia), algo que podemos constatar con el tránsito de Júpiter por Libra. Ahora, a partir del día 10 y hasta el día 8 de noviembre de 2018, Júpiter ingresa en Escorpio, un signo que, según dicen, es el de Catalunya. Si ello se ajusta a la realidad, un tránsito así debería traer el éxito a aquello que se inició en el 2010. Sin embargo, recelo de la tal atribución, la de la regencia de Escorpio con Catalunya. Lo que sí es cierto es que la carta del momento del ingreso en Escorpio (a la vista en el gráfico adjunto) no puede ser más adversa.

Si el zodiaco fuera una película evolutiva, y si el proceso soberanista pudiera compararse con los días finales de Cristo en la Tierra, el signo de Libra simbolizaría el juicio y la condena; el signo de Escorpio, con el Via Crucis y la crucifixión; el signo de Sagitario, con la resurrección y el triunfo; y Capricornio, con la ascensión y fundación de la Iglesia surgida del proceso; Acuario sería la socialización y transversalización de esa Iglesia nueva; y Piscis representaría la asimilación final. No es que tenga que ser literalmente así, pero la metáfora inspira.

El signo de Escorpio es un signo mudo, implosivo, sigiloso, oscurantista y secretista. Representa la capacidad para resistir, hasta el punto de preferir seguir resistiendo antes que atreverse a encarnar el éxito. Es decir, la posición de Júpiter en Escorpio apoya a los oprimidos que se alzan contra el yugo dominante. Sin embargo, a parte de resistir, la oferta de Júpiter en Escorpio no es el éxito tal y como lo tenemos conceptualizado. Con Júpiter en Escorpio el éxito es seguir resistiendo, y qué mejor que resistir in extremis. Y cuando hablo de resistir, hablo tanto de combatir al adversario como a aquellos impacientes que no verán bien que el proceso soberanista se retrase (aunque sea por necesidades estratégicas).

El tránsito de Júpiter por Escorpio favorecerá el oscurecimiento de lo que hasta ahora se veía, o parecía que se veía, a las claras. Se dejará de hablar de lo que se sabe y se empezará a hablar de lo que no se sabe. La opacidad se impondrá sobre la transparencia. El triunfo será para aquel que sepa hacerse el muerto. O, si lo prefieren, para aquel que siendo consciente de su debilidad pueda proyectar una imagen de poder. 

En la carta del ingreso de Júpiter en Escorpio vemos una oposición entre la Luna y Saturno, ambos dos con sendas cuadraturas a Marte. La mezcla es muy adversa, pero lo es para todos, para unos y para otros. Por tanto, la acción de los meses que vienen será entre seres vulnerables cuyo destino va a ser el agotamiento (la crucifixión de ambos bandos en el mismo monte). La tónica de esta situación se mantendrá así hasta que Júpiter ingrese en Sagitario (4 de noviembre de 2018). Si alguien quiere calcular la carta de este ingreso, podrá ver que es muy diferente a la del ingreso en Escorpio. Y casi podría decir que la fecha cumbre que facilite el desarrollo futuro del proceso nos la encontraremos a partir del ingreso de Júpiter en Sagitario (entre noviembre de 2018 y el 2 de diciembre de 2019). En concreto, las fechas clave para esta facilitación las pongo entorno a los días finales de enero y principios de febrero de 2019. La otra fecha podría ser alrededor de final de septiembre o principios de octubre de ese mismo año.

En la carta del ingreso en Escorpio, su ascendente es Capricornio, con Plutón a tocar. Este ascendente en Capricornio pone el protagonismo en las oligarquías. Ello me lleva a pensar que este tránsito de Júpiter por Escorpio será el de las negociaciones secretas entre oligarquías, grupos de presión, lobbys, bancos, etcétera. Y de ello se hablará sin saber qué se dice, muy en consonancia con este tránsito. El rumor infundado seguirá siendo la estrella de las conversaciones públicas. En cambio, en la carta del ingreso de Júpiter en Sagitario (a partir de noviembre de 2018) el ascendente será Acuario (calculado para las coordenadas de Barcelona), que es realmente propicio.

Aún con todo lo dicho, en este tránsito de Júpiter en Escorpio puede haber algún momento excepcional, como, por ejemplo, cuando esté en los primeros grados y esté coincidiendo con la oposición entre Venus y Urano. Esta situación está datada para los primeros días de noviembre de 2017. Se parece mucho a la situación astral coincidente con la independencia de Cuba en 1898. Ese día, Júpiter estaba en los primeros grados de Escorpio, junto con una conjunción entre Venus y Urano. 

En un próximo artículo les comentaré algo sobre el ciclo entre Eris y Plutón, clave para entender estos hechos desde una perspectiva histórica. Este ciclo dura 357 años.

jueves, 5 de octubre de 2017

Nacionalismo pasivo


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De un tiempo a esta parte, como consecuencia del proceso soberanista que estamos viviendo en Catalunya, vengo escuchando opiniones de amigos, conocidos y saludados en el sentido de denostar el nacionalismo, las banderas, las reivindicaciones, etcétera. Se trata, al menos así lo parece, de personas escépticas o distantes en relación al asunto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, y aún más en estos días, veo que les aflora una forma de nacionalismo pasivo, inconsciente o latente. Para ellos, la patria es suya, aunque no se den cuenta. Así es como vemos que personas que hasta hace poco denostaban las reivindicaciones nacionales, ahora se enfundan el traje de nacionalismo que tenían guardado en el fondo del armario.

Por mi parte, veo el nacionalismo como una forma de apropiación. Y cuando hablo de nacionalismo me refiero también a toda forma de apropiacionismo de los valores colectivos. Les pondré unos ejemplos, escenificados por personas conocidas. El primero son unas declaraciones de Antonio García-Trevijano, republicano y de izquierdas, en las que habla del tema. 
Aquí tienen el enlace: Sedición en Catalunya.

El otro ejemplo lo vemos en una entrevista a Ada Colau y a Manuela Carmena en un programa de La Sexta. El discurso de Manuela también es apropiacionista, pues habla de cómo y quiénes hicieron posible la democracia en España. Todos sabemos, con todo el respeto por quienes lucharon contra el franquismo, que Franco murió de viejo y en la cama, y que la Constitución del 78 fue redactada con la presencia del ejército.
Aquí tienen el enlace: Entrevista a Manuela Carmena y Ada Colau.

El toque de ajo y pimienta nos lo facilita Alfonso Guerra, todo un adalid del apropiacionismo. Fíjense en la careta de presentación del canal de YouTube.
Aquí tienen el enlace: Alfonso Guerra en Onda Cero.

Y todos son de izquierdas, según dicen.

Al final tendrá razón Josep Pla cuando decía que entre un español de derechas y un español de izquierdas no había ninguna diferencia.

martes, 3 de octubre de 2017

España 2017: Días en rojo

La actualidad me lleva a que me interese por momentos históricos anteriores que puedan compartir cualidades astrológicas con el presente continuo. En este momento, en Catalunya y en España, estamos viviendo un proceso que mantiene elementos narrativos que parecen recordar a los hechos de 1898 (la pérdida de Cuba y del Imperio español de ultramar), de 1931 (proclamación de la República), de 1934 (la proclamación del Estat Catalá y la consiguiente intervención contra la Generalitat, pocas horas después). Y en otros eventos no tan críticos, pero igualmente significativos, se repiten constantes muy parecidas. Vamos a prestar atención en concreto a la posición de Júpiter en Escorpio (a punto estamos de que ello ocurra) y a los aspectos fuertes entre Venus y Urano.

Júpiter en Escorpio está en el mapa de la independencia de Cuba, que supuso el fin del Imperio Español de ultramar. Ese mismo día había una conjunción entre Urano y Venus. En el día en que Carles Puigdemont anunciaba que el referèndum se iba a celebrar el 1 de Octubre, Venus y Urano estaban fuertemente aspectados. En la entrada en vigor de la Constitución española de 1978 también había un fuerte aspecto entre Venus y Urano. Estos aspectos entre Venus y Urano pueden augurar pacto o más discordia. Lo iremos viendo justo según lleguemos a principios de noviembre, momento en que Júpiter estará en los mismos grados en que estaba cuando España perdió Cuba. Justo durante esos mismos días, a principios de noviembre, Venus y Urano se aspectarán fuertemente. 

Sin embargo, lo que marca la diferencia está en el contexto astral, el cual queda reflejado en el mapa adjunto. Vemos ahí, a parte de Júpiter y de la oposición entre Venus y Urano, una serie de figuras que nos ayudan a entender lo que diferencia a este momento de otros parecidos (los antes citados).

La conjunción de Saturno en Sagitario con Pholo (el masoquista) nos muestra el funcionamiento institucional. En este momento, las instituciones se están perjudicando a sí mismas. El resultado es la desconfianza de la ciudadanía ante la inoperancia de las élites. Esta conjunción dejará de serlo cuando Saturno ingrese en Capricornio.
Luego vemos que Saturno (y Pholo) hacen cuadratura con Quirón. Se trata de una relación que provoca mucha artrosis politica o mucho movimiento vacío de contenido. Es el aspecto de los grandes procrastinadores, personas que se las ingenian para evitar tomar decisiones. Ello me lleva a pensar que los conflictos no van a tener solución política a corto plazo. Sin embargo, el aspecto entre Saturno y Urano nos indica que hay muchos hilos que se mueven fuera de los marcos convencionales. Es decir, fuera de la escena política pública. La cuadratura de Saturno con Quirón puede dar falta de audacia (artrosis mental o ideológica) o, por contra y para disimular, mucho movimiento, aunque poco o nada eficaz. Estos movimientos, lejos de ser inocuos, provocan disgusto entre la población. Por tanto, el ambiente se calienta. Y mientras esté caliente, no podrá haber solución política pública. La solución vendrá con la calma. 

La actual conjunción entre Eris y Urano coincide con un recrudedimiento de la xenofobia y de la incomprensión. Esta conjunción coincidió con los primeros mítines de Hitler. Y no se había dado desde entonces. Desde hace unos meses tenemos en marcha esta conjunción: se ve a las claras que volvemos a estigmatizarnos entre hermanos. Y es un problema mundial. Por otro lado, veo que la actitud del gobierno español, lejos de promover el diálogo, lo que va a hacer es estigmatizar a la población. Es decir, seguirá acechando a políticos independentistas, como hasta ahora, y a la ciudadanía (como hemos visto en los hechos del 1 de octubre) cada vez más directamente.

El otro aspecto fuerte es el de la cuadratura entre Plutón y Eris (avanzando hacia su exactitud según nos acerquemos al 2020). Este aspecto es de colapso civilizatorio. En estos próximos años volveremos a vivir la segunda oleada de crisis. Si la del 2008 fue financiera, la del bienio 2018-2020 será eso y más. Será institucional, con los gobiernos colapsados y con poca capacidad de reacción.

A corto plazo, de aquí a noviembre, los días más intensos serán los correspondientes a la fiesta del (+-) 12 de octubre (habrá aspectos tensos entre Marte y Saturno). Lo de fiesta es un decir, pues la violencia puede llegar al paroxismo (y al ridículo y vergüenza internacional). Luego de los hechos de octubre nos abocaremos a noviembre (alrededor del día 4), con esa oposición entre Urano y Venus que marcará tendencia.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Deulofeu y el ciclo de Eris



Para quien no conozca la obra de Alexandre Deulofeu, les diré que fue un hombre cuyo conocimiento parece ser más propio de alguien que se hubiera desarrollado durante el Renacimiento. Es decir, se trataba de un hombre que estaba mentalmente abierto a enlazar diversos saberes. Sin ir más lejos, Alexandre Deulofeu sostuvo, y así lo explica en sus libros, que el desarrollo de las naciones, con especial atención a las que llegaron a ser Imperios, se explica biológicamente. Es decir, los hechos históricos discurren en paralelo según principios biológicos que pueden ser explicados matemáticamente. A partir de esta premisa es que empieza a desarrollar un método. Su hallazgo lo denominó La Matemática de la Historia. Quien desee saber más sobre esta persona puede dirigirse a internet y buscar. Recientemente se ha proyectado por televisión un documental concebido por su nieto, Juli Gutiérrez Deulofeu, a quien felicito desde aquí, que se puede localizar en la web de TV3. 

Parte de su hallazgo consistió en atisbar la duración del proceso por el que una nación se construye, se desarrolla, se convierte en imperio, se estabiliza y, finalmente, entra en crisis, decae, muere y se descompone. En concreto, Alexandre Deulofeu señala que la fase imperial dura en torno a los 550 años aproximadamente. Ignoro si Alexandre sabía algo de astrología. El caso es que este ciclo es el que se corresponde con Eris, un planetoide muy semejante a Quirón, cuyo ciclo prácticamente cuadra con el anteriormente mencionado. Es decir, Alexandre Deulofeu se adelantó a los astrólogos al hacernos entender que el ciclo de Eris es el ciclo de la fase imperial de una nación. El otro ciclo deulofeuiano es el de 1.700 años, que equivale a decir que son tres vueltas de Eris. Este ciclo tiene una dimensión civilizatoria.

Con independencia o no de si Alexandre Deulofeu conocía la astrología, está claro que no podía saber de la existencia de este planetoide, pues fue descubierto hace apenas 15 años.

Ahora tenemos a Eris en el último decanato de Aries. En concreto, en el grado 23. Pues bien, si nos vamos hacia atrás a buscar cuándo fue que Eris transitó la vez anterior por las cercanías de ese grado, vemos que coincidió con los siguientes eventos: Boda de los Reyes Católicos, con la consiguiente unión entre las coronas de Castilla y Aragón, la formación de la Inquisición, la expulsión de judíos y musulmanes y el descubrimiento de América en 1.492. Ahí fue que se inició el Imperio Español. Y ahora tenemos el fin del ciclo, con Eris transitando por esos mismos grados.

Sigo solamente con Eris. Ingresó en Aries a mitad de la década de los años 20 del siglo XX, y seguirá ahí hasta el 2040. Justo al poco tiempo de ingresar Eris en Aries es cuando empieza a brotar el nacismo en Alemania. Justo durante el año de la conjunción, en 1927, Hitler convoca un meeting multitudinario. Este año coincide con la conjunción de Eris con Urano en Aries. Pues bien, desde entonces no se había producido ninguna otra conjunción de Urano con Eris hasta ahora mismo. Y ya vemos cómo vuelve a brotar el tema de la xenofobia y el odio al semejante.

lunes, 25 de septiembre de 2017

La pataleta de los energúmenos

En el 2010 surgió un movimiento independentista en Catalunya. Surgió, poco después, el movimiento de los indignados, que ocupó plazas. A la par, surgió la pataleta de los energúmenos, ciudadanos escépticos de todo y de todos, que también quisieran un cambio, pero que, a la que sale alguna oportunidad para construir por parte de alguien, cargan contra todo lo que apunte en dirección a un cambio. El energúmeno es cerrilmente individualista y le da la náusea cuando ve que un amplio grupo de personas decide movilizarse en pro de una idea bienintencionada.

martes, 19 de septiembre de 2017

España en guerra civil: 2010-2020 (2/2)

España en guerra civil: 2010-2020 (y II)

Alrededor del 2008 estalló una gran crisis financiera. En el 2010 se empezaron a notar los recortes y los avisos de que la cosa no tenía vuelta atrás. A partir de ahí nos empezamos a enterar que había agencias de rating. Ya saben, la prima de riesgo. Según la puntuación que emitan, estas agencias pueden hacer que un país resulte más, menos o nada seguro y atractivo para los inversores. Me pregunto yo si no podría haber agencias auditoras del nivel de democracia alcanzado por un país. Pero, claro, eso parece no influir en la economía. Si hubiera una auditoría que puntuase el nivel democrático de España, seguramente veríamos una curva descendente. De hecho, empezó a descender una vez pasado el intento de golpe de estado de 1981. A partir de ese año, los gobernantes se preocupan más de dorar a los de su casta que al conjunto del país. Y así fue como hemos estado dormidos durante todo este tiempo, hasta llegar a la crisis del 2008 y el consiguiente movimiento de los indignados. En el 2010 se detonó la crisis catalana. Y ahora hay un movimiento republicano y democrático en España que empieza a sacar la cabeza. Digamos que el ruido de la jauría mediática, institucional y política es incombustible, tanto que no deja escuchar a quien tiene planteamientos sensatos.

Al caer la clase media, cae también toda posibilidad de regeneración de un sistema pensado para la existencia de clases medias. Vamos hacia otro orden, aunque habrá que pasar por un desorden terminal en España (lo vamos a notar muy mucho entre el 2017 y el 2020).

Vamos a dar un par de pasos en dirección al futuro. Estamos en el 2060. Es a partir de ese año que empezaremos a ver claro cómo va a ser gobernado el mundo durante los próximos dos siglos. Entre el 2020 y el 2060 la especie humana va a experimentar cambios a una aceleración nunca antes vista. Además, veremos como la gobernanza global propone soluciones ante el cambio climático, el hambre en el mundo, la superpoblación y el ocaso del trabajo como elemento de cohesión social. Hasta que no llegue el 2060 no vamos a poder estar tranquilos, excepto que la tranquilidad se elabore muy profundamente. La ecología será la religión del siglo XXI, que propulsará al humano hacia un nuevo orden que afectará profundamente a la vida pública y a la privada. Bajo el nombre de la ecología se adoptarán medidas que ahora nos parecerían moralmente repulsivas.

En el 2037, y a resultas de la independencia de Catalunya, España, o lo que quede, se habrá convertido en una confederación republicana, con Portugal como parte de ella. Pronto veremos cuánto va a tardar Catalunya en sumarse al proyecto. 
Han pasado muchas cosas desde aquel memorable 2020, que acabó como el rosario de la aurora. De hecho, el periodo entre el 2017 y el 2020 puede compararse con los años finales del siglo XIX. España cierra ciclo definitivamentre. Se abrirá otro ciclo nuevo y el parto será muy doloroso. Hasta tal punto lo será, que una comadrona alemana va a tener que venir para abrir camino.
Desde la visión que nos ofrece mirar al presente desde el futuro, podemos entender el por qué de tanta corrupción, como la que se destapó en los años anteriores al 2020. Hoy comprendemos que la feroz acumulación de dinero tenía un carácter particular en el caso de España: sus élites castizas, acaso intuyendo su propio final, lo saquearon todo antes de la caída de la monarquía. Fue un calco del final del Imperio Romano. El resultado de tanto saqueo y de tanta mentira gubernamental (como aquella del 2010) fue la emergencia de un movimiento secesionista en Catalunya, por un lado, y la eclosión de un movimiento de indignados que se articuló alrededor de Podemos y otras organizaciones. Esta eclosión planteó la constitución de un proceso constituyente que desembocó en la proclamación de la 3a. República en el 2020 (+o-). La Unión Europea tuvo que enviar emisarios que supervisaran el proceso, pues el cainismo patrio seguía presente. La comadrona alemana deberá quedarse para ejercer como nani durante una temporada larga, y/o para hacerle la rehabilitación al país aquejado de artrosis avanzada.

Insisto en que esto que les explico en este post es política-ficción. Sigo con ella.

Como indiqué, en los años anteriores a la caída de la monarquía, desde el 2010, surgió un movimiento secesionista en Catalunya. Por su parte, los republicanos españoles, articulados alrededor de Podemos, que inicialmente fueron muy tibios con el asunto catalán, y viendo que el movimiento pro-secesión era más fuerte, sólido y coherente de lo que ellos mismos habían estado admitiendo, empezaron a hacer una lectura diferente y, con ello, un cambio de actitud. Este cambio tuvo lugar a final de agosto de 2017. Hasta ese momento se habían estado manifestado ambiguos deliberadamente (y trasladaron esta ambigüedad a las franquicias territoriales), hasta el punto de no apoyar el proceso catalán. La razón de esta tibieza está en el ego de Podemos, puesto que hubieran querido ser ellos (Pablo Iglesias y compañía), y no los catalanes, quienes liderasen en exclusiva la transformación y la regeneración de España. Sin embargo, como acabo de indicar, y viendo cómo estaban yendo las cosas, se hizo una relectura más constructiva del asunto. Y así fue como a final de agosto de 2017 se llegó a un pacto de largo alcance entre los soberanistas catalanes y los republicanos españoles. Con mucho trabajo e insistencia, el pacto entre ambas partes empezó a dar sus frutos. La consecuencia de ello fue que el periodo 2017-2020 fue agónico para la casta económica y la clase política que ha estado dominando el terreno.

Volviendo al momento presente: si el gobierno de Rajoy consigue llegar a final de la legislatura, le va a tocar lidiar con un gran marrón. O, por contra, si la moción de censura prospera, quizá prefieran que sea otro el que se maneje con el maloliente marrón. En cualquier caso, el declive quedará escrito en los anales de la historia (y nunca mejor dicho).

En un artículo anterior -Cáncer terminal: el Ibex 35- comenté la curiosa coincidencia de sucesos habidos en el 2010. En concreto, consecutivamente, la sentencia adversa del TC y la entrada del fondo inversor Black Rock en las empresas del Ibex-35. En aquel artículo sostuve que la economía española ya no es española, sino apátrida, o manejada por apátridas. De ahí que ponga como gráfico de este escrito a un torero con la bandera de los USA.

España en guerra civil: 2010-2020 (1/2)

España en guerra civil: 2010-2020 (I)


Estamos en guerra civil, una guerra civil que contiene los mismos elementos y motivaciones que las anteriores. En esta ocasión, la guerra civil española del siglo XXI va vestida con un ropaje distinto, aunque los cuerpos mentales son casi idénticos. Si antes, por ejemplo, en las guerras de los siglos XIX y XX, el atuendo era de militar, brigadista, pistolero o cura, ahora el uniforme de batalla es la corbata, el tacón, la porra y la toga. A parte de estos detalles, todo lo demás es prácticamente igual, incluso la respuesta del pueblo combatiente (sea del lado que sea), solo que ahora el combate se practica con la palabra, con la intoxicación mediática, con la judicialización, con la policialización y con la estigmatización de unos a otros (y viceversa). Es decir, el pueblo, a través de conversaciones en redes sociales y en sobremesa verdadera, forma ejércitos dialécticos dispuestos a vencer, convencer, escupir, denostar al hermano adversario, discutir sin debatir, oír sin escuchar ni comprender. Sin embargo, hoy como ayer, hay personas sensatas que lo tienen difícil para traspasar el muro de despropósitos que los ruidosos construyen todos los días. La jauría domina la escena y no permite que otro tipo de discurso les haga sombra. País cainita.

Con estas acciones, más bien reaccionarias y nada proactivas, se estigmatiza al adversario, creándole una imagen injusta, degradada o tergiversada, ya sea por ignorancia o por interés rastrero. Esta estigmatización la venimos sufriendo en Catalunya desde mucho antes del 2010. Y todo son estrategias de guerra, las cuales dan lugar a que la posibilidad de diálogo se extinga definitivamente y sin remisión.

Hace unos años leí, en un artículo del historiador Hilari Raguer, que Franco había prolongado innecesariamente la guerra civil con la finalidad de hacer más grande su poder, tanto ante los enemigos como entre sus amigos. Poca broma con ello. Esta prolongación innecesaria comportó, por la misma razón, una estigmatización más profunda entre quienes perdieron la guerra (y entre quienes creyeron inicialmente en el caudillo). Pues bien, ahora está pasando lo mismo, aunque con un estilo actualizado al siglo XXI. Me pregunto, por consiguiente, que, si tan patriotas son los gobernantes, por qué no piensan en las marcas que un conflicto innecesariamente prolongado dejará sobre la ciudadanía de cara al futuro. O si que lo piensan y lo que hacen es alentar el cainismo patrio.

Para acabar esta primera parte, les diré que esta guerra civil de nuevo cuño se inició en el 2010, que es cuando la elite gubernamental española liquida el último intento de encaje de Catalunya en España. El último tramo de esta guerra abarcará desde el 2017 hasta el 2020. Ello quiere decir que a partir de ahora vamos a presenciar la agonía y caída del edificio que ha estado sosteniendo el régimen político aún vigente.

En la parte segunda, en el próximo post, trataré de explicar cómo se verá el panorama en el 2037, y lo que habrá tenido que pasar para llegar a él.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Bye bye Germany



De un tiempo a esta parte estamos siendo invadidos por estrenos en los que la Segunda Guerra Mundial y el nazismo son protagonistas. Es decir, películas con aspiraciones historiográficas, acaso orientadas a revisar, recordar, analizar, advertir, etcétera. Sin embargo, Bye Bye Germany nos cuenta una historia muy interesante, un tanto colateral. Se trata de la vida que un grupo de ciudadanos alemanes judíos intentan emprender. Estamos justo con la Segunda Guerra Mundial recién acabada. Quieren irse a América, a iniciar una nueva vida, lejos de aquellos escenarios de guerra, miseria y persecución. Sin embargo, para emprender el viaje necesitan dinero. Y para hacer dinero, qué mejor que comerciar con mercancías apreciadas por la población, como, en el caso de la película, ropa doméstica. En consecuencia, vemos al grupo apañárselas para acercarse a las amas de casa, para convencerlas de lo bueno que es comprar esos tejidos tan útiles y bonitos, y tan faltados por razones de la guerra. 

Bye bye Germany cuenta con un protagonista de lujo, el que da vida al personaje principal, un hombre llamado David Berman, que es el más avispado y ambicioso del grupo. Tan avispado es que en diversos flash back lo vemos en el campo de concentración explicando chistes a la oficialidad nazi. Tal es su talento que un oficial lo ficha para que le cuente chistes a Hitler. Ello lleva a nuestro protagonista a que, una vez situado en el presente, sea investigado por una oficial del ejército aliado, que en esos momentos post-guerra actúa como fiscal que trata de depurar y escrutar sobre sospechosos, tanto alemanes que han sido nazis como, y aquí está nuestro personaje, judíos supuestamente colaboracionistas. 

Me ha gustado mucho Bye bye Germany. Está muy bien tramada, explicada, narrada. El desenlace, que se ve venir desde buen principio, no deja de sorprender. Me estoy refiriendo a la relación entre la fiscal que investiga y el astuto judío investigado.

Una película para disfrutar.

A War



A War se desarrolla en dos escenarios que se alternan. Por un lado, Afganistán; por el otro, Dinamarca. En Afganistán hay en marcha una guerra contra los talibanes. El ejército multinacional intenta compatibilizar las acciones de guerra con las acciones humanitarias. En concreto, el ejército danés y sus acciones son protagonistas. Vemos en A War a un grupo de militares daneses comandados por un oficial. Este oficial, que tiene a su familia viviendo en Dinamarca, es el protagonista de esta buena película. El actor que lo encarna se llama Pilou Asbaek. Y lo que encarna es la soledad, aún estando continuamente acompañado. Está solo ante sus compañeros; está solo ante su familia; está solo ante sí mismo. Vayamos por partes.

El personaje principal, interpretado por el actor antes mencionado, es el responsable del grupo danés que está en Afganistán. Se trata de una guerra en la que la tecnología es importante: tecnología para disparar, tecnología para fiscalizar las propias acciones. Además de tecnología, tenemos la burocracia, los tribunales, los abogados, los protocolos. Se trata de un tiempo, el de las guerras actuales, en el que se registra todo, se escruta todo, incluyendo lo que las cámaras de video y de sonido de los cascos van recogiendo. Es decir, nuestro protagonista comete un error, o algo que algunos quieren que sea un error, y a partir de aquí lo que va ocurriendo es la espiral de acoso que el sistema ejerce sobre el comandante. Por otro lado, la familia también presiona, pide, etcétera, para evitar que el papá y marido sea encarcelado por haber atacado una vivienda que, según el tribunal que luego le juzgará, no debería haber sido atacada. El comandante vive en un dilema moral. Una de sus acciones ha tenido consecuencias indeseadas, como acabo de indicar. Sin embargo, no se doblegará ante la verdad y mantendrá su honestidad a costa de su propia comodidad. Está solo, solo ante su familia, ante sus propios compañeros, ante la maquinaria burocrática, ante los protocolos del ejército, ante sí mismo. De hecho, la escena final, con el caso ya resuelto, es la que mejor describe la situación.

Dejando de lado alguna trampa en el guión, necesaria para que todo cuadre, A War es muy buena película, está bien dirigida, el ritmo está muy calibrado y todo se desarrolla con sumo respeto. La actuación es tan sobresaliente como el resultado final.

Además, cuenta con elementos para un debate posterior, como, por ejemplo, la acción de los fiscales y del aparato judicial. De ahí podemos deducir que a ellos les interesa más ganar un caso, a costa de lo que haga falta, que servir a intereses más amplios. También, y en forma de guinda, es de interés contemplar la ayuda que nuestro protagonista recibe sin haberla pedido. Y esta ayuda se la da un compañero barbudo. Y no les contaré más, pero este hecho, el de la ayuda inesperada del compañero y el de la soledad del comandante forman la cuerda tensa en que se desarrolla A War.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Psicótico y anti-Psicótico (I)

Lo psicótico y lo anti-psicótico.
Una aproximación al diálogo entre los principios de expansión y contracción.


El humano tiene una mente imaginativa, que a menudo se proyecta sobre objetos externos, situaciones sociales, expectativas de futuro, utopías, quimeras e ilusiones relativas a un mundo mejor. Si el humano es así, también lo son los grupos, las comunidades, la cultura, los países.

Los países pasan por fases psicóticas, y la economía, con sus ciclos, así lo refleja. Lo bueno del caso es que lo psicótico se contagia hasta parecer que puede proliferar ilimitadamente. Es en momentos así que los humanos nos sentimos dioses. Sin embargo, si existe lo psicótico, lo cual es parte de la naturaleza humana, también existe lo anti-psicótico, que viene a ser la acción desde el reverso de la moneda. 

Como indiqué, afecta tanto a la individualidad como a lo colectivo. También afecta a la historia, en la que hay fases psicóticas y fases anti-psicóticas. Una muestra de lo anti-psicótico la vemos, por ejemplo, en la crisis financiera de estos últimos años. O en situaciones de guerra, pues se destruyen las ilusiones de miles de personas.

Para una persona, lo psicótico sobreviene cuando se enamora de alguien. Por contra, lo anti-psicótico entra en acción cuando descubre que después del enamoramiento ha dejado de haber lo que creía que había.

En Astrología, lo psicótico está representado por Júpiter, Neptuno y Luna. Y lo anti-psicótico, por Saturno, Marte y Plutón.

Un ejemplo cercano lo podemos observar en el curso del ciclo de 20 años, especialmente en el iniciado en el año 2.000 coincidiendo con la última conjunción entre Júpiter y Saturno. La primera mitad del ciclo es claramente psicótica; la segunda, en cambio, anti-psicótica. En el año 2.000, cuando tuvimos esa conjunción, se inició una fase psicótica en forma de expansión y especulación financiera. Esta fase concluyó con la oposición entre Júpiter y Saturno, acaecida en la mitad del ciclo, y que inauguró la fase anti-psicótica, en la que aún estamos, hasta el 2020, momento en el que se inicia un nuevo ciclo.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cáncer terminal: 2010-2020

Durante estas últimas semanas he estado leyendo un libro de Rubén Juste. Trata sobre el Ibex 35. Está muy bien escrito y ofrece una perspectiva muy ajustada acerca de cómo funcionan ciertos negocios, especialmente los ligados a las instituciones del estado español y a las empresas, hoy privatizadas, que en un principio fueron creadas con capital público. Es decir,  trata de cómo las élites españolas se han estado perpetuando siguiendo un mismo modelo. Este modelo es sucesor directo del sistema caciquil que ha predominado a lo largo de la historia. Por hacerlo corto, vemos hoy que los gobernantes españoles y las empresas del Ibex 35 van de la mano. Es capitalismo de estado y de las empresas beneficiarias del BOE.
Bueno, más que ser capitalismo de estado, lo fue, pues en el 2010 estas empresas empiezan a ser vendidas a fondos de inversión. Para poderlo comprender habría que remontarse a la época de Franco, a partir del Plan de Estabilización de 1959, que sirvió para crear grandes empresas que pudieran competir en Europa. Como no había empresas grandes, tuvieron que ser creadas desde el mismo estado. Podríamos decir que en época de Franco, y en concreto a partir de 1959, se crean las clases medias, consecuencia de la entrada de España en el modelo capitalista , fundamental en cualquier proyecto de país. Este mismo proyecto fue luego aplicado por Felipe González y José María Aznar. Hasta los gobiernos de Aznar hubo proyecto de país, que giraba siempre en torno a la existencia de una clase media fuerte. Sin embargo, cuando llega Zapatero, coincidiendo con la crisis y los recortes, la clase media se ve disminuida y, con ello, la posibilidad de que en España pueda haber un nuevo proyecto de país, al menos no con la actual clase dirigente. Además, encontramos hoy que la precarización laboral va a impedir la reconstrucción de esa clase media, hoy muy disminuida. 

Sin embargo, el año clave fue el 2010, año en que, según cuenta Rubén en su recomendable libro, los fondos de inversión internacionales ponen sus manos en las empresas españolas, muchas de ellas creadas durante el franquismo con mucha parte de capital público (o avalado por el estado). Esto que les acabo de decir supone que el centro de decisiones que afectan a la economía española no está en España sino en las oficinas de esos fondos de inversión internacionales.

Si leen el libro, y en paralelo ven un documental sobre los escándalos económicos del franquismo, verán que todo se repite hasta la nausea. Lo que ocurría a resultas de la aplicación del Plan de 1959 (privilegios, enchufismo, corrupción, etcétera) es lo mismo que ocurre ahora. Y si ocurre ahora y durante el franquismo es porque ya venía sucediendo desde tiempo inmemorial. Y si nos ponemos a comparar, el fin del Imperio Romano discurrió igual que ahora discurre todo en la España institucional.

De aquí deduzco que España, al menos en cuanto a su élite dirigente, heredera de los modos de hacer del franquismo, está en la fase terminal de un cáncer que rebrotó irreversiblemente a partir del 2010. Esta fase terminal concluirá en el 2020, momento en el que un nuevo país deberá ser refundado.

Una curiosidad relacionada es el ciclo de 61 años, que median entre la guerra de Cuba (1898) y el susodicho Plan de Estabilización (1959). Los mismos 61 son los que median entre 1959 y el 2020, año que es final y principio. Es eso que digo que estamos en las últimas de una etapa histórica larga.