jueves, 16 de noviembre de 2017

Cannabis Sativa y el grado 18 de Capricornio

De mis experiencias con CANNABIS SATIVA y el grado 18 de Capricornio.

Unas palabras previas a este artículo: el uso del grado que se corresponde con cada medicamento homeopático nos permite entender mejor el mundo en que vivimos. Así, por ejemplo, el grado 18 de Capricornio, que está siendo transitado por Plutón, nos muestra una forma destructiva de ambición. Y es así que estamos viendo cómo esa ambición ha depredado el mundo y se ha agudizado en el mundo durante estos últimos tiempos. Los próximos grados interesantes serán los correspondientes a otras dos formas de ambición muy interesantes de comprender. A saber: Vitex Agnus Castus (22 de Capricornio) y Plumbum Metallicum (24 de Capricornio), que irán resonando más fuerte según se acerque el tránsito de Plutón durante estos próximos años.

Ególatra e insistente hasta la repelencia. Le importan las personas en la medida en que puede beneficiarse de ellas. No obstante, cuando este interés está vivo, puede comportarse como un seductor. Sin embargo, por el contrario, cuando no lo hay, su actitud puede resultar gélida, distante o despótica. Cannabis Sativa es un psicópata potencial, un ser que sólo atiende a su propia conveniencia e interés. También hay personas Cannabis Sativa, en el extremo contrario, que parecen ser todo bondad. Y lo son porque son conscientes del potencial ególatra y maligno que hay en su interior. En este caso, se trata de personas que han decidido obrar a partir de la bondad. Sin embargo, es posible que se encuentren con la maldad personificada en otros individuos o a través de situaciones que les salpican. En este caso, un trabajo interesante podría ser saber sacar la maldad del armario en entornos en los que no se perjudique a nadie, y que tampoco se personifique contra uno por parte de invasores psicópatas del entorno. Es decir, el carácter Cannabis Sativa puede generar dos tipologías: la del ambicioso que rechaza todo límite o la del humilde que se cuestiona sus aspiraciones. La diferencia entre el primero y el segundo es que el primero no es consciente de los efectos secundarios de sus propios actos; el segundo, en cambio, sí lo es y, por lo tanto, puede prever qué consecuencias negativas puede acarrear su ambición sobre sí mismo y sobre los demás. Por tanto, pues, un tratamiento con este homeopático tanto puede resultar de interés a quien peca por exceso como a quien peca por defecto.

Cuando la persona Cannabis Sativa se da cuenta de su egocéntrica forma de ser, cuando cambia de polaridad, se vuelve muy autocrítica, hasta el punto de aniquilar las posibilidades de éxito en la vida. Este nivel de autocrítica no permite percibir la realidad justa. Con semejante actitud, hasta es posible que la persona no se soporte a sí misma, lo cual puede llevarla a no querer verse, ni a ser capaz de reflexionar sobre ella. La necesidad de calma lo lleva a realimentar la tormenta. Y así es como puede volverse adicto a la ambición, al dinero, al poder, al trabajo, a las drogas, al alcohol, al juego, al sexo compulsivo, a compañías destructivas, a la vigorexia y a cualquier actividad creativa o destructiva que sea capaz de apaciguar la furia interna.

El individuo Cannabis Sativa puede ser proactivo hasta la naúsea, ya que a menudo resultan molestos para los demás, pues les hacen sentirse objetos. Por la misma razón, los Cannabis Sativa que funcionan desde el registro contrario, desde la bondad pasiva, comprobarán que propenden a convertirse en víctimas fáciles de los depredadores emocionales.

El drama de Cannabis Sativa es que no conoce sus límites. O los conoce, pero no los acepta. Por la misma razón, tampoco sus posibilidades, que o no las conoce o no las acepta. Aspira a todo y no puede llegar a nada. Tiene quereres fuertes con propósitos que son superados por el vaivén de sus ambiciosos caprichos. Lo que quiere lo quiere fuertemente, pero falta una voluntad disciplinada y ajustada a las reales posibilidades.

Cannabis Sativa no acepta fácilmente ser tocado, no muestra empatía y vive únicamente para si mismo. Incluso puede padecer de alguna fobia social que le lleva a la autoexclusión, aunque puede pasar por etapas de gran socialización, en especial cuando tiene algún interés que requiera usar a los demás en beneficio propio. En este sentido, Cannabis Sativa puede resultar repelente para los demás, debido a su egocentrismo, que es percibido como invasivo o excesivamente aprovechado y oportunista.

La persona Cannabis Sativa tiene metas fuertemente idealizadas. Cuando ve que no las puede concretar, su forma de autodefensa es cambiando de metas, dispersándose, abandonándose o culpando de ello al contexto social. Su vida puede acabar convertida en viva expresión de Sísifo arrastrando la piedra montaña arriba. La consecuencia de ello es el desperdicio del potencial, ya sea por perseguir metas inarmoniosas o por poner condiciones que no favorecen la realización. Bien, en realidad las metas pueden ser realistas, pero la actitud de Cannabis Sativa las convierte en inarmónicas e imposibles. Lo satisfactorio sería escoger una meta posible, un propósito y dedicarse a él incondicionalmente y sin preocuparse por los resultados, de si llegan o no  llegan, o de si habrá reconocimiento social o no lo habrá, o de si ello generará o no el beneficio material esperado.

Es posible que las ambiciones de Cannabis Sativa sólo sean una tapadera orientada a enmascarar un rechazo pre-existente en relación al mundo de lo humano. Es muy posible que detrás de estas ambiciones haya una intención de darle una lección al mundo, como si esas ambiciones tuvieran un componente de venganza.

Llegados a este punto, podemos entender que un trabajo con Cannabis Sativa giraría en torno al desarrollo de la humildad, de la calma, de la paz interior, para poder llegar a apreciar la realidad por lo que es y no tanto por lo que uno quisiera que fuese. Y todo ello, para una mayor integración armoniosa de los propios propósitos en consonancia con los del grupo, para conseguir de éste la complicidad necesaria. También, y por la misma razón, dulcificar la presión interna, para mejorar los aspectos cardíacos y procurar que la efusión por la realización de las metas no perturbe la calma y la acción incondicional que estas demandan, incluyendo las de la propia contemplación. Tengamos en cuenta que Cannabis Sativa puede verse atrapado por su propia frustración, hasta el punto de llegar a convertirse en un indigente que ha perdido sus referencias, su identidad y el sentido de la lucha. O alguien que en su miseria se ve obligado a vivir de los demás, lo cual sería una paradoja cruel del destino de una persona que aspiraba a ser totalmente autosuficiente.

Cannabis Sativa puede resultar de utilidad a personas que ponen tanta fuerza en sus propósitos que lo que consiguen es el efecto adverso sin darse cuenta. Así, pues, la adversidad que uno percibe en el exterior está troquelada por la adversidad que uno lleva dentro de sí. También es posible encontrarnos con personas que abominan de sus ambiciones, haciendo los posibles para no llegar a nada en la vida. De ahí que un trabajo interesante sea concentrarse en un único propósito y no abandonarlo, aunque los resultados puedan demorarse toda una eternidad, entre otras cosas porque la acción calma ya es en sí misma un logro verdadero. Por otro lado, esta calma que la acción incondicional requiere generará un cambio de percepción del mundo y de uno mismo.

Cannabis Sativa es el reverso de Cannabis Indica. Este último tiene un registro más femenino, mientras que el primero está más relacionado con patrones de comportamiento masculinos (o masculinizados).

Cannabis Sativa y el grado 18 de Capricornio.

En el rubro formado por Cannabis Sativa y el grado 18 de Capricornio confluyen la ambición de largo alcance junto con una precipitación por parte del individuo. Es decir, el ambicioso pierde la paciencia y se exige a sí mismo aspirar en tiempo presente a todo aquello que, en otro tipo de personas o en situaciones históricas diferentes, hubiera sido posible encarnar a lo largo de diversas generaciones. Podríamos decir que en este rubro hay peligro de colapso personal por exceso de ambición, como si el excesivo querer acabara matando la nobleza de propósitos, llevando a la persona a un abismo creado por su propia egolatría, pudiendo volverse mezquina, manipuladora o depredadora.

Los Cannabis Sativa son fácilmente frustrables y pueden sufrir de hipertensión, hipotensión, problemas circulatorios, taquicardias, etcétera.

--> Un trabajo relacionado con este rubro sería procurar que la nobleza de la actitud se mantenga a la par con la nobleza de lo ambicionado. Lo contrario de ello resultaría en una nobleza de propósitos pervertida por una actitud innoble.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La España que se suicida

La España que se suicida o la maldición de llamarse Felipe, Rey.

Curioso subcontinente ibérico, este en que vivimos, que parece un estanque, aunque no de agua. Parece un pantano con una compuerta difícil de pasar, los Pirineos. Una compuerta que dificulta poder entrar y poder salir. Y en este subcontinente hay un país llamado España, gobernado por familias. Familias regias que empezarían con una dinastía castellana, los Trastámara, pero que luego fue entregado a una familia centro-europea, los Habsburgo. Lo que facilitó el salto de los Trastámara a los Habsburgo fue el matrimonio formado por Juana la Loca y Felipe I el Hermoso, que es quien abre el periodo. Por consiguiente, estamos siendo gobernados por corporaciones multinacionales desde hace bastante tiempo. Últimamente nos quejamos de que nos gobiernan corporaciones de la globalización, pero lo cierto es que el asunto es bastante más antiguo.

El siguiente Felipe, el II, ya en plena era Habsburgo, y fue muy ambicioso. De hecho, con él se llegó al esplendor de la corporación que él representaba y cuyos intereses defendía. Con él aconteció aquella batalla de la Armada Invencible, que facilitó a los ingleses el lugar imperial en el mundo que a partir de ese momento iban a ir ocupando. La ambición puede desembocar en deuda y ruina.

Con Felipe III llegamos al rey al cual le daba igual gobernar. Esta indolencia llevó a que la figura del valido adquiriera importancia. El hombre clave aquí es el Duque de Lerma, quien convenció al rey de trasladar la capital de Madrid a Valladolid, antes, eso sí, de haber adquirido terrenos y palacios, los cuales aumentaron de precio con dicho traslado. Todo muy bien pensado. La capìtalidad en Valladolid duró poco tiempo, para volverla a trasladar a Madrid, eso sí, repitiendo la misma operación especulativa. Como vamos viendo, el espíritu del Duque de Lerma se repite en la historia de España, incluso en la más reciente.

Al llegar Felipe IV nos encontramos con el rey que empieza a perder territorio nacional. Es la época del Tratado de los Pirineos. Sin embargo, el otro hecho por el que se puede elevar a los altares (es un decir) a este rey fue el de haber creado una burbuja financiera (en 1617), incluso antes que aquella de los tulipanes en Holanda (en 1640), para sufragar las pérdidas y las deudas de tanta ambición heredada.

Luego viene Felipe V, un rey francés, que inicia la dinastía borbónica en España. Como ven, vamos de corporación en corporación. Este rey ha generado una huella en Catalunya. La guerra de sucesión generó efectos secundarios que a día de hoy sigue con heridas abiertas.

Y luego, por fin, llega Felipe VI, un rey que lleva un nombre con mal fario. ¿Será este rey quien rompa con la herencia histórica acumulada? ¿Será este el rey que adecente el pantano patrio? Me pregunto en qué estarían pensando sus padres cuando se les ocurrió poner este nombre para su hijo, y eso que ya estaban avisados de lo que podría pasar si se decantaban por este nombre. De momento, a tenor de tantos casos de corrupción y de especulación como hay, parece que la historia está repitiéndose hasta en los más pequeños detalles, ante el pasmo de propios y extraños.

Me he referido en este artículo al suicidio de la España institucional, a través de las deudas excesivas y especulaciones que han ido beneficiando a camarillas sucesivas. Ahora nos falta complementar este asunto de los suicidios con el de las luchas de Caín contra Abel, en este país que parece vivir en un atolladero perpetuo. La orografía y la forma del territorio peninsular nos da pie a pensar que vivimos en una cultura que se enclaustra y se colapsa con facilidad. Me recuerda a aquella serpiente que, cortada su cabeza, muerde su propio tronco, como si este fuera una presa a la que aniquilar.

El desborde de Lilith.

Para quienes siguen el proceso histórico en el que estamos a través de las posiciones astrales, les diré que estamos a punto de entrar en un nuevo trompo a partir del día 13 (y siguientes), con especial intensidad afectando a conflictos calientes (no solamente a España). Este trompo, que empieza en estos días, durará hasta bien entrado el 2018. A parte de los aspectos de Marte a Urano, a Eris y a Plutón, tenemos el factor Lilith, aspectando primero a Saturno, a Pholo y a Mercurio (atención a los días 15, 16 y 17 de noviembre), y luego aspectando a Plutón en Capricornio (a partir del 28 de diciembre y a lo largo de la primera mitad del 2018), puede poner en evidencia la función repetidora que conlleva llamarse Felipe, Rey. O no. Lo iremos viendo en breve.

martes, 7 de noviembre de 2017

Gelsemium Sempervirens y el grado 10 de Virgo

Gelsemium Sempervirens y el grado 10 de Virgo.

La felicidad emerge cuando uno acepta su propia insignificancia.

Unos de los efectos surgidos de las tomas de Gelsemium Sempervirens afecta a los pensamientos, en especial a aquellos que se refieren al devenir cotidiano. No estamos hablando, pues, de pensamientos espirituales, sino de parásitos mentales que forman parte de las rutinas de cada día. Por consiguiente, el patrón de Gelsemium Sempervirens es la aprehensión o preocupación por nimiedades. Y cuando la preocupación ocupa la centralidad del pensamiento, la mente se vuelve fragmentaria, mezquina, aprehensiva o hipocondríaca. Una razón de fondo para esta proliferación es que el individuo Gelsemium Sempervirens parece no haber encontrado su lugar en la vida. Y hasta es posible que tal situación sea heredada. Es decir, que la persona Gelsemium Sempervirens procede de un linaje en el que algún ancestro perdió su lugar, su identidad, sus privilegios y su posición social, dejando para sus sucesores una sensación de exilio, ausencia o exclusión. Sea cual sea el origen, la persona Gelsemium Sempervirens se siente a parte y sin integrarse. Incluso es posible que trate de acercarse a los demás tratando de serles útil. Sin embargo, esta forma no sólo no le servirá para ubicarse en el cosmos afectivo sino que puede generar efectos contrarios, llevando a que la persona se sienta aún más sola. Ello se debe a que ofrece servicio a cambio de afecto, inclusión y reconocimiento, lo cual conlleva desigualdad, pues lo que los demás no aceptarán es que se les implique emocionalmente.

En algún momento, Gelsemium Sempervirens perdió su trono. Esto es algo que puede sucederle a algunos niños, como cuando llega un nuevo hermanito, o como cuando se produce un cambio de colegio o de residencia y debe uno abandonar el lugar que ocupaba. Y aún más si a ello le sumamos el hecho de que otros miembros de la familia también perdieron su lugar (aunque debido a otros motivos). La pérdida del trono también puede percibirse en situaciones en las que la persona se queda sin trabajo y sin las relaciones surgidas de él. O cuando la persona es jubilada y debe reconstruir su lugar en el mundo. Pues bien, este espacio es crítico, especialmente cuando la persona se encuentra en plenitud de facultades, haciendo un buen trabajo y con buenas relaciones con compañeros y amigos.

El tema de Gelsemium Sempervirens es la protesta muda o invisible. La persona se queda para sí pensamientos y emociones, hasta quedarse sepultado por ellos, siendo incapaz de exponer sus congojas con normalidad.  Cuando esto ocurre, Gelsemium Sempervirens acabará confiando en personas ajenas y alejadas del entorno cotidiano, pues se siente más libre. De este modo, la vida de Gelsemium Sempervirens queda fragmentada hasta volver a la persona invisible o incomprensible ante sus congéneres más cercanos. Es por ello que tiene más sensación de resultar visible en entornos que no son los propios de una relación ordinaria. Con los propios -la familia, por ejemplo- pierde libertad. En cambio, en situaciones al margen, se siente muy libre.

Hay un aspecto que liga Gelsemium Sempervirens con la indigencia y el vagabundeo. Muchos indigentes tienen apetencias grandiosas, en proporción a la realidad que se las niega. A menudo aparecen ante los demás como humildes o frágiles, cuando en realidad son egocéntricos y megalómanos potenciales.
Otro detalle significativo en la vida de estas personas es que, cuando alcanzan el bienestar y la satisfacción, la alegría es fugaz. Y lo mismo se podría aplicar a logros laborales, económicos y afectivos: la sensación de plenitud es efímera. Por consiguiente, es posible que en Gelsemium Sempervirens haya una idealización del bienestar, como si se tratara de algo que pudiera permanecer para siempre. Por la misma razón, hay una nostalgia por el pasado, como si ahí hubiera habido satisfacción y plenitud reales. Por lo tanto, un trabajo relacionado con Gelsemium Sempervirens sería aprender a verse a sí mismo, para estar en paz, para no fragmentarse, para dejar de añorar lo que ya no volverá, para poder conectarse con el ahora y con el aquí.

Muy relacionado con todo lo dicho hasta ahora es que el otro tema relacionado con Gelsemium Sempervirens gira en torno al reconocimiento. En este sentido, la persona siente que no es reconocida por quienes tiene más cerca. Sin embargo, obtiene reconocimiento en situaciones inusuales, o entre personas que no son las habituales de su entorno.

En consecuencia, un posible trabajo relacionado con Gelsemium Sempervirens giraría en torno a la desaparasitación de la mente. Es decir, llegar a saber relacionarse en el entorno habitual con la misma soltura y eficacia que cuando uno está fuera de él. Desparasitar la mente es ir quitándole prejuicios y preocupaciones por nimiedades.

El otro aspecto relacionado con Gelsemium Sempervirens es que parecen no tener propósitos en la vida, o que temen manifestarlos abiertamente entre los suyos. Esto da una apariencia de acomodación que es falsa. Gelsemium Sempervirens es un inadaptado disfrazado de superadaptado. En realidad, su desacuerdo existencial es manifestado a través de la pasividad, la furtividad, el silencio o siendo evasivos justamente cuanto más claros y directos deberían ser. Por consiguiente, de las personas Gelsemium Sempervirens no sabemos lo que piensan, ni lo que sienten, ni lo que quieren. La conclusión a la que podríamos llegar es que parece no haber identificado lo verdaderamente importante en su vida; o bien, no se siente apoyado como para poderlo expresar plenamente. La vida cotidiana ejerce una censura en la vida de Gelsemium Sempervirens. Sin embargo, tal censura se disipa en entornos atípicos.

Tanto si la persona no tiene claro lo que quiere, como si lo que le dificulta la claridad es una censura interna que se activa en presencia de los demás, el principal reto a corto plazo es desenzarzar la mente diletante, procurando romper la dinámica ocultacionista o de preocupaciones hipocondríacas o narcisistas. Solamente de esta manera podremos llegar a percibir que la tal falta de clarificación proviene de un rechazo de fondo a mostrarse y ser visto como relevante ante la vista ajena. Es posible que en la infancia haya habido presiones para que el niño que Gelsemium Sempervirens fue se mostrara tal y como sus padres esperaban. También puede ocurrir lo contrario: que el niño Gelsemium Sempervirens se queje de ser invisible para los demás. El miedo a ser ignorado puede formar parte del mismo drama, como la cara opuesta de una misma moneda. La consecuencia, no querer ser ignorado o sentirse un mero objeto que contenta a los demás, es que  Gelsemium Sempervirens no quiere ser nada para los demás y quiere serlo todo para no sabemos quién. Ese quién es él mismo, aunque es lo que tarda más en descubrirse.

En realidad, Gelsemium Sempervirens no necesita demostrar nada a nadie. Sin embargo, puede pasar que se vea acechado por tentaciones de querer ser importante para los demás. Aquí es cuando veríamos la influencia de los padres infiltrada en las propias motivaciones. En realidad, a quien quisiera contentarles es a ellos, cosa imposible, por otro lado.

La persona Gelsemium Sempervirens piensa muy deprisa y sin control. La razón de esta rapidez, y más cuando se trata de pensamientos no esenciales, es la soledad. La soledad inflama los pensamientos parásitos no esenciales hasta hacer que la mente funcione implosivamente. Sin embargo, cuando la persona acepta su soledad y su insignificancia en relación a los demás, se cohesiona y puede vivir plenamente la sabiduría oculta de la cual es portadora. Por contra, si se relaciona con los demás para escapar de la implosividad de su mundo interior, puede acabar fragmentándose.

Las tomas de Gelsemium Sempervirens pueden servir a personas que sufrieron (o están sufriendo) pérdidas afectivas prematuras acompañadas de pérdida de posición social asociada. Un hijo que pierde a su padre o a su madre (y viceversa), o un marido que pierde a su esposa, no se relacionará con los demás del mismo modo que antes de la pérdida. Por consiguiente, Gelsemium Sempervirens puede ayudar en procesos de duelo recientes -o en duelos antiguos no consumados-.
También puede ayudar a personas que han perdido el trabajo y posición social o económica, puesto que ello les lleva a relacionarse con el mundo de otra manera. O a personas mayores que no quieren soltarse de sentimientos y expectativas que son más propios de cuando fueron jóvenes.

Las personas Gelsemium Sempervirens suelen identificarse con determinadas categorías sociales, especialmente cuando éstas suponen servicio, eficacia o seguridad. Es decir, prefiere ser vista por la profesión o rol social que ejerce. En consecuencia, la persona desaparece bajo estas categorías, las cuales utiliza como prótesis. Estas personas, al llegar a la jubilación (voluntaria o forzosa) pueden experimentar un vacío que tanto puede ser por la pérdida de una costumbre, como por el prestigio o sustrato social del cual tendrá que prescindir. Esto mismo también puede ocurrirle a una madre que ve que sus hijos están creciendo y se marchan de casa, o encuentran una novia que ocupará el lugar de ella. Se trata de esas madres que no saben renunciar a su antiguo rol. En realidad, lo que experimentan estas personas es un sentimiento de exclusión temporal, pudiendo sentir celos de quien ocupe el lugar que antes ocupaban ellas. Hay en Gelsemium Sempervirens una sensibilidad muy fina asociada al desplazamiento emocional provocado por un cambio o cesación en las funciones que proporcionaban identidad e inclusión. Ahí veríamos que un trabajo con Gelsemium Sempervirens debe comportar que, antes que función, uno es persona, y que las otras personas también lo son, más allá de si son hijos, maridos, esposas, jefes o subordinados. La idea de fondo para un trabajo relacionado con el drama de Gelsemium Sempervirens es disfrutar de no ser visto, de no ser necesario y de resultar totalmente prescindible. Podríamos decir que si Gelsemium Sempervirens acepta su invisibilidad existencial puede llegar a ser verdaderamente feliz.

La toma de conciencia relacionada con Gelsemium Sempervirens ayudará a eliminar lastres del pasado, especialmente cuando están relacionados con viejos momentos de esplendor o felicidad. Gelsemium Sempervirens ayuda a aceptar lo insignificante que es uno en su vida y, más aún, en la de los demás. La consecuencia de ello es la libertad y el descanso mental. Tengamos en cuenta que Gelsemium Sempervirens, por resultar útil y sentirse acogido, puede recurrir a la coacción emocional si con ello cree que los demás permanecerán durante más tiempo a su lado. Por tanto, pues, puede ir bien para quienes sienten celos, manipulan o hacen lo que fuera para coaccionar a los demás. Y es precisamente este hecho el que lleva a la mente a vivir en una cadena de preocupaciones y pensamientos estériles, sospechas y especulaciones en relación a otras personas. De ahí que el trabajo debe ir dirigido a aquietar la mente, a simplificar o reducir la cantidad de preocupaciones, y a aceptar la propia insignificancia o temporalidad. Consolidado este trabajo, la persona Gelsemium Sempervirens vivirá con mayor sensación de ligereza y libertad, y con menos complicaciones emocionales.

Además, el homeopático Gelsemium Sempervirens ayuda a que la mente se concentre en el verdadero interés de su propósito. Por esa misma razón, puede ayudar a dormir a quien necesite liberarse de pensamientos sobrantes e imágenes parasitarias. A quien esté estudiando, además, le ayudará a mantener la atención en lo verdaderamente prioritario. A quien se vea en la necesidad de atender diversos asuntos, las tomas de Gelsemium Sempervirens le aportarán una idea más clara acerca del orden que deberá seguir cada asunto. Tomemos en cuenta que a los individuos Gelsemium Sempervirens les falta autoridad sobre sí mismos, pues tienden a fragmentarse cuando se dejan poseer por preocupaciones.

Gelsemium Sempervirens anhela un reconocimiento que no guarda relación con la realidad de su ser. Ello nos llevaría a pensar que el primer reconocimiento a conquistar es el de la opinión que uno tiene de sí. Sin embargo, el drama de Gelsemium Sempervirens es que no se reconoce en lo que es su ser más allá de la función con la que se identifica. Incluso la opinión que los demás tienen de él es mejor y más ajustada a la realidad que lo que Gelsemium Sempervirens cree.

Por consiguiente, Gelsemium Sempervirens puede ayudar a que cada persona encuentre en sí misma la verdadera razón de vivir, más allá de la función que tenga como padre, madre, esposa, marido, hijo o hija, profesor, alumno, médico o lo que sea.

El individuo Gelsemium Sempervirens es alguien que se sabe egocéntrico y trata de disimularlo. O bien, en caso de que no lo sepa, se queja de que lo dejan solo. En realidad quisiera ser el centro de la atención, pues ello equivale a ser querido, reconocido y aceptado. Puede tratarse, no obstante, de alguien que trata de contenerse, y más si sabe que tiene un fuerte ego que al expresarse con fuerza acaba provocando la huida de los demás.

El drama de este grado es la represión del reconocimiento (y de la vida social, en tanto en cuanto es la base de dicho reconocimiento). Es decir, cuando Gelsemium Sempervirens se expresa plenamente le huyen; y cuando logra pasar desapercibido, los demás le reconocen en unos términos que no coinciden con los suyos (o con lo que él considera la realidad de sí mismo). Lo vemos, por ejemplo,  en personas que oscilan entre la opinión que tienen de sí mismos y la opinión de los demás, poco o nada coincidente. Por tanto, pues, el tema de Gelsemium Sempervirens está en el espejo y lo que en realidad se ve en él. Por tanto, pues, un buen trabajo sería cerrar los ojos, para percibir cuál es la imagen real que uno tiene de sí, más allá de especulaciones acerca de lo que piensen los demás y de lo que uno ve en espejos ajenos.

El problema de Gelsemium Sempervirens es la influencia de la opinión que los padres de uno ha dejado en nuestra identidad. Por tanto, pues, el trabajo girará en torno a una desidentificación progresiva en relación a esas opiniones, sean cuales sean. El resultado final de esta desidentificación será la aceptación del aplauso efímero, cuando llega, y la aceptación del propio anonimato.

El grado 10 de Virgo.


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El grado de resonancia de Gelsemium Sempervirens es el 10 de Virgo, que representa a alguien cuyo ser desaparece o se esconde debajo de una personalidad funcional, entendiendo como tal cuando las personas viven condicionadas por la función que la familia y la sociedad les asigna. Por tanto, el descubrimiento relacionado con este grado gira en torno a sacarse de encima todas estas categorías, a cambio de darle la prioridad a la persona que es cada cual.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Puigdemont en Bélgica



Antes de ponerme en el tema de hoy, les propongo que se imaginen que tienen ante sí una gran trituradora. Dispónganse a poner en ella las siguientes etiquetas: izquierda, derecha, centro, delante, detrás, hoy, mañana, pasado, nación, nacionalismo, pasado, presente, futuro, estado, instituciones, grupos, liderazgo, fidelidad, lealtad, traición, acción política, verdad, mentira, etcétera, y todo lo que se les pase por la cabeza, en especial los tópicos a los que solemos acudir para hablar de lo que sucede. También, si se sienten valientes, pueden ponerse ustedes mismos dentro del recipiente. Pues bien, denle al play y se esperan a que todo quede bien triturado. En este caso, si han sido lo suficiente valientes como para dar el paso adentro, nombren una persona que accione el botón y les recoja el contenido. Cuando vean que ya no hay nada por triturar, abran la compuerta (usted o la persona designada). Verán que no hay diferencia entre unos polvos y otros. Es decir, se van a encontrar con un enorme polvo. A continuación, viertan ese polvo indefinido y procuren darle una nueva forma. Para ello, pongan en una palangana un poco de agua, en proporción al polvo resultante, y lo mezclan todo: el agua y el polvo. A partir de esta mezcla, intenten dar forma a cosas, intenten definir objetivos, como si estuvieran intentando crear un golem, y ya verán que no hay nada que hacer, que el polvo con agua se resiste a que se le de forma. ¿Y qué pasará, pues, si no hay manera de atinar con la forma de esa pasta? Pues muy sencillo, señoras y señores, que habrá que vivir con la indefinición, con la incertidumbre, con la falta de desenlaces claros, y con la incógnita de no saber si se está yendo o viniendo, subiendo o bajando, limpiando o ensuciando, confundiendo o esclareciendo. 

Por cierto, y también lo comenté en un escrito anterior, ¿no notan que muchas de las películas que se están estrenando de un tiempo a esta parte no tienen finales o desenlaces claros? ¿Algo nos debe querer decir este detalle? A mi me parece fascinante, que no haya soluciones para nada. O, si lo prefieren, que la solución verdadera sea la disolución de cualquier pretensión humana por etiquetar lo que ya no resulta etiquetable.

Llegados a este punto, y una vez hayan aceptado esta condición, paso a relatarles las siguientes fabulaciones. Como ya les comenté en los anteriores artículos de este blog, he decidido dejar de preocuparme por relatar lo que acontece, o puede acontecer, para dar paso a la fabulación desatada. Las ventajas que le encuentro a fabular, en lugar de intentar explicar lógica y razonablemente la realidad, es que uno se siente totalmente libre, y más habiendo avisado del uso de personas reales transformadas en ficción en estas fábulas diabólicas. A este paso me convertiré en un émulo de Enrique Vila-Matas. Como él en sus novelas, en estas fabulaciones me valgo de personas de la vida real, de las cuales me sirvo para ponerlas en un escenario de posibilidades improbables. Y cualquier día me pondré yo mismo como un personaje más, según el estilo de Enrique. Y haré que pensamientos míos sean pronunciados por personas socialmente relevantes.

Lo dicho, allá voy.

La verdadera razón de la estancia de Carles Puigdemont en Bélgica estriba en que hay una guerra. Es una guerra paralela y oculta. Consiste en que las plataformas de cine on line están dándose de codos entre ellas. HBO, Netflix, Filmin, Movistar, Vodafone, Películas Chingonas, etcétera, andan a mamporro limpio intentando hacerse con los derechos de emisión de una larga serie basada en hechos reales. Estos hechos abarcan desde de finales de los años 80, justo a partir del momento en que Barcelona fue nominada sede olímpica, hasta un momento indeterminado en el futuro. Y es posible que este futuro no acabe nunca, debido al éxito que esta macro serie puede llegar a tener. Para decirlo en corto, la serie en cuestión tendrá inicialmente 155 capítulos que versarán de la historia real del procés que estamos viviendo en Catalunya. Las ganancias de esta serie, de 155 capítulos prolongables a otros 155, irán destinadas a financiar la República de la Catalunya independiente. Y hasta es posible que se puedan financiar otras 154. El pánico de las otras productoras, las que hacen House of Cards o Juego de Tronos, por poner unos ejemplos, está generando mucho susto en el sector de películas y series de ficción, pues ven que la realidad es mucho más fantástica que lo que todo un grupo de guionistas ha sido capaz de urdir hasta ahora en esas series. Y esta es la cuestión en relación a la visita de Carles Puigdemont. Y no hay nada más. Así que, estimados seguidores de este fabulante ambulante, dejen de describir la realidad como si fuese real y fabulen conmigo.
Ah, por cierto, la serie lleva como nombre provisional Puigdemont en Bélgica.

La otra cosa que les quería contar es acerca del cambio que Mariano Rajoy está experimentando en los últimos días. En concreto, ahí lo vemos viendo la tele de plasma que tiene en su casa: está viendo las diversas declaraciones que Vladimir Putin ha venido haciendo en los últimos tiempos: desde aquella en la que soltó que el problema de Europa es la doble moral, a la última, en la que, hablando de los crímenes de Stalin contra sus propios ciudadanos, dijo que nunca más se debería ir contra el pueblo. Lo que vino a decir Putin con esto último es que el pueblo es inocente en relación a lo que hacen los políticos y sus lamentables consecuencias. Y Mariano, que es más listo que el lector medio del Marca, va y piensa que la gestión de la crisis española debe discurrir por otro camino. Sin embargo, él, que es más inteligente que el lector medio del Marca, se ha cuidado mucho de no informar a sus compañeros de partido de estas rumiciones suyas provocadas por el astuto Putin. De este modo, Rajoy se asegura de que las actitudes de estas personas no va a cambiar, mientras él se pone a bailar con la misma música con que baila Carles Puigdemont. Es decir, en el PP empieza a haber un abismo entre lo que dicen los perros y lo que ladran los humanos. O sea: hay algunas personas en el PP que están viéndolo todo venir, mientras mantienen ciegos a sus compañeros, no sea que se note demasiado el cambio de actitud ante los ultras que cada vez más proliferan en las calles.

Por cierto, ¿recuerdan las palabras de Jean-Claude Juncker? Dijo no hace mucho que si Catalunya se independizaba, todos las demás comunidades europeas que se sienten incómodas con su actual estatus acabarían siendo independientes. En concreto, dijo que acabaría la UE compuesta por 98 estados. Y por qué dijo 98 y no 97 o 99, o 100, que es redondo. Pues lo dijo por la debacle de 1898, año del fin del imperio español de ultramar. Por cierto, la independencia de Cuba se firmó en París. No sé si esto les hace pensar en la situación presente. 

Otra cosa sobre la que quisiera fabular es en relación a la creciente proliferación de denuncias de casos de personas que han sido violadas y que, por fin, deciden estirar del hilo y abrir los armarios, sacando de dentro de ellos a las personas que las han violado, y a aquellas que pudiendo haber hecho algo para evitarlo se dedicaron a mirar para otro lado. Todas las transferencias violentas que estas personas han sufrido se trocan ahora en forma de contratransferencias orientadas a poner a cada cual en su sitio. Poniendo a cada cual en su sitio conlleva que, por fin, puede uno ocupar el sitio que en verdad le corresponde en la vida y decidir plenamente y con confianza en relación a sus proyectos vitales.
Por eso les propongo la siguiente reflexión. Lo haré en forma de pregunta: ¿se imaginan que una persona hubiese sido violada sin parar durante 303 años por el amo de la finca patria, salvo algún descanso de vez en cuando, y que ahora, con responsabilidad y plena conciencia de las consecuencias de las decisiones tomadas, decidiera abrir de par en par las puertas de los armarios? Pues bien, trataré de ello en un próxima fabulación. Aunque ya se imaginan de quién les estoy hablando.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mambo número 155

1.- Hace días tomé la decisión de fabular. Se acabó la pretensión de objetividad. Ya que a la realidad la hemos perdido de vista, con tanta lujuria colectiva como hay, probemos con la fabulación. La fabulación tiene una gran ventaja sobre la pretensión de saber acerca de la realidad. En concreto, podemos fabular sobre lo que acontece en los escenarios sociales sabiendo que nada de lo que fabulemos es cierto. La certidumbre, como la realidad, ha huido de nuestra vida. Por cierto, ¿no han constatado que en muchas de las películas que se estrenan el final está indefinido o suelto o inconcreto o en suspensión, de tal manera que cada espectador pueda interpretar de diferente manera? Es como si esas películas nos indicaran que vamos a entrar en un mundo sin finales concretos, sin desenlaces, sin soluciones satisfactorias para nadie. Es decir, por poner un ejemplo candente, que si alguien espera un desenlace A o un desenlace B, lo más posible es que el resultado final sea lo improbable, considerando lo improbable como un híbrido que mantiene las expectativas sin solucionar. Y así es como la lujuria, mantenida sin desencadenarse en un orgasmo claro, promueve el sexo en grupo sin saber si ya hemos acabado o si aún no hemos comenzado. Por cierto, no sé si han dado cuenta de que quienes promueven la lujuria colectiva son célibes y castos. Estas personas, situadas en un registro más alto y fino, tienen tomada la medida de la lujuria que nos une, que nos separa, que nos mezcla, que nos zarandea.

Otra cosa buena que tiene la fabulación es que puedes ponerte como personaje dentro de la escena, y especular con ello hasta descubrir algo de ti que de no ser por la fabulación no hubieras llegado a saber; o mantenerte fuera, haciendo como eres tú quien mueve los hilos, como si fueses el director de la función. Otra posibilidad es sentarte en un banco y ponerte a diletar con diversas posibilidades, hasta que una de ellas se aparece ante ti y te propone la solución inesperada de un problema.

Así que, puestos a fabular, fabulemos con todo: con el futuro, despreocupados ya de atinar en los vaticinios; con el presente, tan ausentes que estamos de él; o con el pasado, imaginando que las piezas que son los acontecimientos ya conocidos interactúan de forma diferente cada vez que se fabula sobre ellos. Otra cosa interesante que aporta la fabulación es la posibilidad de cambiar de opinión sobre algo que uno ha sostenido durante largo tiempo. Es decir, cambiar de opinión, fabulando con otras soluciones, permite percibir más claramente la escala de grises en relación a soluciones que uno había descartado o no había tenido en cuenta como merecen. De este modo, además, podemos salir fácilmente de la trampa del blanco o negro o del bueno o malo. La libertad es sagrada para poder pensar, cambiar de opinión o, incluso, transgredirse a sí mismo sin importar el qué dirán.

2.- Vamos a por el tema de hoy. El próximo día 4, sábado, tenemos en el cielo una oposición entre Venus y Urano. Lo notaremos antes, según nos vayamos acercando. Es decir, a lo largo de la semana, in crescendo hasta llegar al dia 4. ¿Y de qué va esta oposición? Vayamos por partes. Gea, la Tierra, es continuamente fornicada por Urano, el gran fornicador. Gea, harta de tanta fornicación y de tanta criatura procreada, pide a Saturno que intervenga. Saturno es el 155 en esta historia. El caso es que llega el 155 con la hoz y le corta los huevos a Urano. Estos huevos caen en el mar, y de su espuma surge Venus. Por consiguiente, Venus es la consecuencia conjunta de la acción de Gea, Urano y Saturno. Venus es la diosa del acuerdo, de la síntesis. En este caso, y puesto que la oposición es con Urano, vamos a constatar que la posibilidad de acuerdo (Venus) se va a oponer al frenesí creativo de Urano. El posible resultado es que Venus va a adoptar una actitud diferente en relación a su origen. Es decir, el pacto resultante entre Venus, Urano y Saturno es que los asuntos se van ralentizar, mientras las emociones se van mantener igualmente vivas. Por consiguiente, aquí en Catalunya los políticos se las van a tener que arreglar para ralentizar sus acciones sin que lo parezca, no sea que la tropa se mosquee. Pero, tranquilos, esta situación es temporal. Justo después del día 4 entraremos en un estado de deliberación. Finalmente, a final de noviembre, nos vamos a encontrar con una situación de gran tensión a partir del día 15. Esta tensión nos va a tener en vilo durante lo que queda de mes, hasta recién entrado diciembre. El resultado de todo esta vorágine es una vuelta de tuerca a los asuntos que ocupan nuestra atención. Por eso pido al lector que fabule por su cuenta a partir de este momento acerca de lo que le va a traer la susodicha oposición. Muchas gracias.

3.- Algunas cosas que me han llamado la atención de estos últimos días. A saber: Mariano Rajoy ha tomado la hoz y ha cortado huevos. Soraya, muy tomada su voz en estos días pasados, se ha hecho con las riendas de la Generalitat como si fuera una amazona esbelta. O quizá sea la encarnación de Venus, que pinta muy bien para ello. Por cierto, el nombre astrocabalístico "Soraya Sáenz de Santamaría" coincide con el grado 22 de Libra. Y el de "Catalunya" es el grado 21 de Libra. Qué cosas, eh. Ahora pienso que Urano, en este gran tinglado, bien podría representar el proceso soberanista que vivimos en Catalunya. 
El caso es que en estos últimos días me dediqué a ver la tele, para fabular sobre lo fabulado que aparecía en pantalla. Veo a Mariano Rajoy desde el Senado haciendo de Saturno, con el 155 hecho hoz, proclamando que se ha acabado el fornicar sin su permiso. Lo curioso es lo tranquilo que está el tipo, lo cual llama la atención con la escenificación de una Soraya descompuesta y disminuida justo pocos días antes, después de aquella intervención de Carles Puigdemont por la tele en la que se escaqueaba de proclamar la DUI esperada. Ya vimos que días después, pocos, proclamó la independencia desde lo alto de la escalinata del Parlament. Por cierto, de los políticos que están en primera línea, los más tranquilos son Puigdemont y Rajoy, mientras la lujuria colectiva se va volviendo cada vez más crispada, como crispados estaban Albert Rivera y Pedro Sánchez. Vuelvo al Senado, con la hoz del 155 tomada por el saturniano Rajoy. Lo curioso de la escena, más que Rajoy y su discurso, es la bancada del Partido Popular. Me pregunto cómo es posible que ante la declaración de Rajoy, que supuestamente estaba en consonancia con los deseos de su partido, haya diputados que no le aplaudieran. Y más aún, con la cara con expresión preocupada. como si quisieran llevarse las manos a la cabeza. Deduzco que en el PP, como en los demás partidos, hay personas que saben mucho y otras, casi nada. Como en la misma sociedad, la desigualdad y la desinformación también anidan en las bancadas de los partidos. Lo de anidar es cosa de huevos, dicho sea de paso.

4.- Coincidiendo con estas escenas, cambio de canal y veo un fragmento de una carrera en la que participa Marc Márquez. Me asombra su inteligencia, a mi, que no me interesan las carreras de motos. El caso es que veo que Marc, en plena carrera, cae de la moto suavemente. El locutor dice que es un accidente. La sensación que tuve es que Marc se cae a propósito. Él sabrá por qué. Pienso en este gesto y me da por pensar si hay algún político (o grupo político) que esté usando su propia caída como parte de su estrategia para ganar. El asunto es que estas caídas dan aliciente al espectáculo en que se ha convertido todo. Es decir, si los vencedores están claros con demasiada prontitud, el espectáculo pierde fuerza. En cambio, si el aspirante, sintiéndose seguro de su victoria final, para garantizar la incertidumbre y el sostenimiento de la tensión que el espectáculo requiere, opta por retrasar al máximo el desenlace de su triunfo, habrá ganado, además del título de campeón del mundo, algo más que prefiero no nombrar (para que cada cual fabule a su aire). Por cierto, la sesión última del campeonato, la decisiva, se celebrará el fin de semana próximo, justo coincidiendo con la oposición entre Venus y Urano. Ya dije en un artículo reciente que, según como, hay veces que el triunfo sobreviene cuando se uno se hace el muerto (o el invisible) con plena confianza en sí mismo.

5.- En estos últimos días se ha especulado mucho con la subida inminente de los tipos de interés, algo que nos afecta a todos -se han vuelto a dar hipotecas a personas con sueldos inferiores a los 700 euros- y a la deuda Española, que es muy cuantiosa. El caso es que en este pasado viernes, día 27, saltó una noticia en la que Mario Draghi anunció que subirá los tipos de interés en el 2019. Pues bien, ese año es el año del inicio de la explosión de la actual burbuja y el inicio del fin de la monarquía española. Mario Dragui es el gran brujo cantador de mantras. El 2019, por otro lado, representa la apertura definitiva de la puerta al próximo caos civilizatorio, lo cual nos va a tener entretenidos durante los años que vendrán a continuación. Por consiguiente, deduzco que Mario Dragui, el gran exorcista, ha lanzado un mensaje a muchos sectores sociales al respecto de lo que puede llegar a pasar. En concreto, por la parte fabulatoria que concierne al proceso catalán, ha venido a decir que hasta el 2019 no puede haber desenlace. Vamos, que los políticos de uno y otro bando procuren enlentecer el proceso hasta ese año.

Hablando de Mario Dragui: la economía es la espiritualidad del capitalismo. Y él, aunque sin mitra, el sumo pontífice. Al menos, el que está a la vista.

Antes de acabar este escrito, recuerden lo que se dice en el mundo de los negocios y de la política: no pongas los huevos en el mismo cesto, diversifica los huevos, ponlos en cestos diferentes... por si acaso. O si lo prefieren: apuesta por diversos caballos,  a ser posible de cuadras diferentes, y haz creer a tus oponentes que lo has hecho sólo por uno.